
Parecen seres humanos. Al menos, realizan todas las acciones imaginables que puede hacer el hombre. Desde la mas trivial (lavarse los dientes) hasta la mas compleja (desarrollar una millonaria transacción inmobiliaria o crear un aparato capaz de detener el sonido). Hay de todo, también: terratenientes, ejecutivos, mendigos, oportunistas y malhechores. Se encuentran en calles, boutiques, escuelas, consultorios médicos y oficinas públicas.
Abandonan su vida, la first life, y aceptan vivir otra (diferente, inescrutable, con un destino menos imprevisible porque esta digitalizado desde un teclado), su segunda oportunidad: la de ser vecinos en Second Life. En tamaño, la ciudad sin ortografía es 3,6 veces mas grande que Barcelona, pero en densidad es un pueblo: 83 habitantes por km2 frente a los 15.969 de la cMás de 8,548 millones de cuentas se abrieron en Second Life, aunque solamente 5,7 se corresponden a usuarios únicos. ¿Qué quiere decir eso? Fácil: que algunos usuarios tienen una o más cuentas distintas. Es decir, casi nueve millones de personas “husmeó” alguna vez como era la vida en la virtualidad de Second Life. De ellos, 1,3 millones lo eligió como lugar para “vivir” y simultáneamente, sólo 30 mil personas comparten, todo el tiempo, el mismo escenario digital. Según números revelados por el diario El Mundo de España, cada mes 865 mil personas abren sus “cuentas”, es decir, compran el derecho a pisar suelo espacial. Los usuarios gastan un millón y medio de dólares comprando bienes que sólo existen a través de una pantalla, aunque el “negocio real”, el de los dividendos en la vida analógica, no resultó tan maravilloso como se preveía no llegan a mil las personas que ganan dinero de verdad con Second Life.
El futuro tridimensional, los valores on line, el costado humano de la red, el universo experimental son las posibilidades que abre Second Life. Es el paradigma de la nueva religión y la nueva política. ¿Acabará la humanidad viviendo a través de sus avatares? ¿Será posible que el personaje “coma” al hombre? ¿Hasta donde le afecta a la psicología (individual, social) vivir en dos realidades?
Luis Sotillos, economista, experto en Internet y comunidades masivas on line es categórico: “para los millones que se mueven por Second Life, este es un mundo que existe de verdad”, explica. Es decir: no se trata de un videojuego. El fin no es vencer al mal, conquistar imperios, matar a enemigos, rebelarse contra objetivos opuestos. En Second Life “sólo se trata de vivir”. Es convertirse en un neociudadano que camina por avenidas, escuelas, museos, bancos. Es un city tour que incluye casinos, cines, discos y bares para todos los gustos. Es adentrarse en una comunidad que se diferencia de otras hipotéticas en algunos detalles exóticos (las personas pueden tele transportarse, por ejemplo, algo que por ahora y, solo por ahora, en la Tierra no sucede), pero que en nada se diferencia de las terrestres. Tiene moneda propia (dólar linden) que no cotiza a 360 linden.
El primer político que se transformó en avatar fue Hillary Clinton. Abrió una sede en el mundo virtual y desde allá convocó a sus potenciales electores (de la Tierra, preferentemente). Siguieron sus pasos Ségolène Royal y Nicolás Sarkozy, para las presidenciales francesas, y la candidata a la alcaldía de Oviedo por el PSOE, Paloma Sainz.
En “Argentonia”, la ciudad émula de la Argentina en el mundo virtual, en octubre de 2007 se convocó a elecciones a los 1940 avatares residentes. Los comicios los ganó Elisa Carrió (27,65% de los votos) y Cristina Fernández de Kirchner salió segunda con el 21,27%. No hubo ballotage.
El 66% de los avatares tienen entre 18 a 34 años; el 60% de ellos son hombres. Nadie sabe en verdad como es el perfil de cada usuario: los datos se pueden falsificar y no hay control posible sobre eso. Pero, una vez “virtualizado” el personaje toma un nombre y una entidad y actúa como un ser humano real: escucha música, saluda, interactúa y se enamora en una ciudad que, para todos lo que habitan, no es fantasía. A diferencia de la Tierra, Second Life sabe que no es el único planeta con seres vivos que puebla el ciberespacio. Active Worlds, There, Multiverse y Entropía son otros “juegos” similares de simulación y rol. También está la versión under, Red Light Center, una especie de E-Sodoma, para confirmar que en Internet también existe y se propaga el pecado en todas sus variantes.
Fuente: diario miradas del sur

