Susana Giménez se convirtió en la cara y voz de un sector de la sociedad que ve con buenos ojos la vuelta del servicio militar obligatorio. Las razones que esgrimió radicaban en que la conscripción podría ser una buena solución para la inseguridad. “Por lo menos los sacan de la calle, del paco y de todo, y les enseñan”, dijo. ¿Son argumentos firmes? ¿Es la “colimba” una buena opción contra la inseguridad?

Un estudio realizado en conjunto por economistas argentinos de la Washington University de St. Louis, EE. UU., y las universidades de San Andrés y Torcuato Di Tella, demuestra lo contrario. Tras analizar una base de datos de 40 cohortes de “colimbas” y registros criminales, Sebastián Galiani y sus colegas encontraron que hacer el servicio militar en la Argentina incrementó las probabilidades de los jóvenes de desarrollar una actividad delictiva en la adultez, particularmente en delitos ligados a la propiedad y al uso de armas. “Aunque la conscripción evita la comisión de delitos manteniendo a los jóvenes fuera de las calles y potencialmente les enseña obediencia y disciplina, hay mecanismos operando en la dirección opuesta (que aumentan) las probabilidades de desarrollar un historial criminal”, señalan los autores.

¿Cuáles son? Según los investigadores, los delitos relacionados con armas sugieren que el servicio militar reduce los “costos” de entrar al crimen debido a la instrucción que se recibe en el uso de armas de fuego. Otra explicación es que la conscripción afecta las oportunidades futuras de los jóvenes de entrar al mercado laboral, lo que propicia la incursión delictiva.

Ricardo Righi, presidente de las asociaciones de Ex Conscriptos de La Matanza y de la Provincia de Buenos Aires, dice desconocer “estadísticas delictivas”, pero rechaza enérgicamente el Servicio Militar Obligatorio. Tras repasar en diálogo con Newsweek las “numerosas secuelas que arrastran” los conscriptos, por las continuas violaciones a los derechos humanos sufridas en el servicio, estima que tener a los delincuentes en cuarteles o cárceles “no va a quitar la inseguridad en las calles, porque va a haber otros”. Se pregunta qué hacer con las mujeres, que también son víctimas del paco y otras drogas. Y deja planteado un interrogante: “Yo le preguntaría a quien pide la vuelta de la colimba, si mandaría a su hijo a hacerla”.
Fuente:revista newsweek


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