¿La presidencia es un bien ganancial?

El artículo del cual sólo extraeré unos párrafos fue publicado por la revista Noticias hace tiempo ya. Lo escribió Marcos Aguinis (un gran lector de situaciones). Lo hago más para cotejar aquellas especulaciones con la realidad de hoy. De una manera casi profética Aguinis supo ver lo que nosotros no.

Para tener en cuenta en el futuro?

¿Será el futuro de Cristina parecido al de Eva o al de Isabel? No le deseamos que se muera, por supuesto que nó. Mejor que viva y se entere de los reproches que le hará la ciudadanía por sus contradicciones en el Congreso. Por haber estimulado violaciones constitucionales mediante la transferencia de poderes extraordinarios al jefe de Gabinete, por facilitar el maremoto de los decretos de necesidad y urgencia, y por haber convertido el Consejo de la Magistratura en una guillotina de los jueces indóciles.

En cambio sí preocupa –y mucho- la pesada herencia que le dejará su marido. Más pesada que la que le dejó Perón a Isabel. Los analistas políticos no agotarán teorías sobre las razones que llevaron a que fuese Pinguina en lugar de Pingüino. Algunas ya circulan: que el narcisimo de Néstor le impide darse cuenta de que ella no alcanzaría el 40% de los votos en las elecciones en octubre y entonces perdería en la segunda vuelta. Que Néstor no quiere asumir las consecuencias de su falta de visión estratégica, y se las pasará a ella. Que no quiere aceptar las acusaciones por una gestión caracterizada por los agravios, el amiguismo y la falta de eficiencia y de visión. Que ha empezado a reconocer su error al espantar las inversiones y frenar el regreso de los capitales argentinos, por lo cual necesita un nuevo rostro y otra voz que lo consiga. Por útlimo (es pura especulación) que se quiere vengar de Cristina por razones que –según Pascal- la razón no comprende. Habrá muchas otras teorías, aunque nuestro deseo, si ella llegase a ser electa, es que tenga éxito, por el bien colectivo.

La “dupla” que ahora existe seguirá funcionando como en las matemáticas: el orden de los factores no modifica el producto. Ella dejaría de ser “primera dama” y él pasaría a ser el “primer caballero”, para lo cual deberá entrenarse. Hasta ahora se detectan muchos parecidos en ambos: resentimiento, tendencia a degradar sin lástima a cualquier oponente, autoritarismo, doble discurso, echar la culpa afuera, lealtad por sobre la capacidad de sus colaboradores, populismo incorregible, ausencia de visión a largo plazo, rechazo al diálogo abierto, ingratitud, gula por el poder y también por el dinero. Vienen tiempos difíciles para todos, para la “dupla” y para el vapuleado país. O tal vez viene un cambio de verdad.

Vale la pena leer el artículo completo:http://groups.yahoo.com/group/aguinis/message/92

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