¿Por qué los adultos mienten a los niños?

La tesis central sería que los adultos mienten constantemente a los niños pero no siempre de manera justificada, y por tanto propone una reevaluación de la necesidad de mentir dado que, según Graham, las mentiras que a su vez nos dijeron a nosotros durante nuestra infancia nos siguen afectando en la edad adulta. “Mentiras” en el sentido amplio de la palabra: desde las que ofrecen protección del entorno (para evitar que los niños vean guerras, delincuencia o pobreza) hasta las que buscan proteger del sexo y de las drogas, pasando por las que simplemente intentan preservar la inocencia o rechazar la idea de conceptos incómodos (como la muerte), o incluso las que sólo sirven para reforzar la autoridad paterna, todo se engloba en una enorme conspiración global que busca condicionar el comportamiento de la infancia. Luego, por extensión, los adultos vienen “tarados” de serie, viviendo en un mundo ideal/irreal y proyectando los mismos embustes hacia la siguiente generación en un bucle sin fin. Citando al autor:

La conspiración es tan profunda que la mayoría de los niños que la descubren lo hacen únicamente descubriendo las contradicciones internas en lo que se les dice. Puede resultar traumático para los que se despiertan durante la operación. Esto es lo que sucedió a Einstein:

A través de la lectura de libros científicos populares pronto llegué a la convicción de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser verdad. La consecuencia fue un libre pensamiento positivamente fanático, y la impresión de que la juventud está siendo engañada intencionalmente por el Estado a través de mentiras: se trata de una impresión aplastante.

Recuerdo esa sensación. A la edad de 15 años estaba convencido de que el mundo era corrupto de punta a punta. Por eso películas como The Matrix tienen tanta resonancia. Cada niño crece en un mundo falso. En cierto modo sería más fácil si las fuerzas detrás de él pudiesen identificarse claramente con un montón de máquinas malévolas, liberándonos del engaño con sólo tomar una píldora.

Tal y como yo lo entiendo, sólo librándonos de ciertas mentiras preconcebidas estimularemos nuestra personalidad y nuestra capacidad de razonar libremente. Graham sostiene que conviene desintoxicarnos, porque jamás llegó el día en que los adultos se sentaron a explicarnos cuántas mentiras (necesarias o no) nos largaron durante nuestra infancia. Probablemente porque ni se acuerdan, y probablemente porque son las mismas que les contaron a ellos y las dan por ciertas sin dudar. La mayoría de la gente circula por la vida con todo esta sarta de falsedades bien inculcada desde su niñez en su cabeza, sin dignarse a hacer el esfuerzo de sopesar los efectos que tuvieron en su psique a largo plazo. Graham nos invita a hacer este esfuerzo, y alega que si es concienzudo puede alterar nuestra escala de valores más íntima. “El primer paso para ‘limpiar’ tu cabeza sería comprender lo sesgado de tu punto de vista con respecto a un espectador neutral”, dice, y a partir de ahí convendría “borrar concienzudamente todos los datos de tu mente” hasta dejarla como un folio en blanco.

Tal vez tenga razón, tal vez no. A lo mejor es cierto que para ser feliz hace falta vivir engañado, cual marido cornudo convencido del sempiterno amor conyugal. Después de todo, dicen que los más estúpidos suelen ser también los más felices, en la carrera sin fin que sólo puede culminar en cualquier sanatorio mental, mundo feliz por excelencia. Ciertamente yo viviría mucho más tranquilo pensando que al morirme iré al cielo, pero creo sinceramente que aunque sin las patrañas religiosas las perspectivas del Más Allá no son precisamente halagüeñas, el haberme liberado de prejuicios bíblicos me ha hecho más libre y, paradójicamente, más feliz. Sirva este ejemplo personal para ilustrar la tesis de Graham.

Fuente: blog pensamientos superficiales


Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario