¿QUIEN SE HA ROBADO MI QUESO?

¿Who moved MY CHEESE?  o,  en  español ¿Quien se ha llevado MI QUESO? es un interesante libro que Spencer Jonson, licenciado en Psicología y doctor en Medicina, propone para todos aquellos que tienen que afrontar inesperadamente cambios en sus vidas.

 El quedarse sin trabajo, terminar una relación sentimental, perder a un ser querido, sobrellevar una grave enfermedad, no tener dinero suficiente para cubrir gastos cotidianos, entre otros problemas, pueden ser para algunas personas difíciles sucesos de afrontar en la vida. Muchas veces, todo ello, termina conduciéndolos a depresiones, traumas y malestares psicológicos que perjudican aún más la cosa.

Sin embargo, Spencer Jonson, mediante el relato de una fábula sencilla pero ingeniosa, intenta ofrecernos valiosas enseñanzas para aplicarlas luego a las distintas situaciones que a cada uno nos toque vivir en el trascurso de nuestro camino.

El relato tiene lugar en un laberinto, donde cuatro personajes, dos ratoncitos y dos liliputienses, que representan las partes simples y complejas de nosotros mismos, tratan de buscar un queso para poder alimentarse y, de ésta forma, ser felices.

Mientras tenían queso, es decir “la felicidad”, vivían tranquilos, contentos y conformes. Pero un buen día éste desapareció. 

Quienes trataron de salir adelante, sin lamentarse por la pérdida, fueron los que inmediatamente iniciaron la búsqueda de un nuevo queso. Con optimismo y esperanzas se lanzaron a la aventura de encontrar algo mejor en aquel inmenso y desconocido laberinto.

Quienes se quedaron lamentando lo ocurrido, fueron los que por MIEDO prefrieron permanecer en la misma situación manteniendo encendida la ilusión, aún sin explicaciones sensatas, de que en algún momento el queso aparecerá ante sus ojos y todo volvería a la normalidad.

El queso, en el cuento, es una metáfora. El queso representa todo aquello que nosotros tenemos en la vida y un buen día, por razones varias, lo perdemos (trabajo, dinero, salud, amor…etc)

El laberinto, por su parte, hace alusión a la vida misma. Representa aquel lugar donde tenemos que buscar nuestro queso. Un lugar, en palabras del autor, “inmenso y temible, con zonas peligrosas y desconocidas, con callejones sin salida y oscuros recovecos”.

Lo ideal es adaptarnos a esos cambios inesperados que se nos pueden presentar en la vida.

Salir adelante sin quedarse lamentando pérdidas y animarse a recorrer el laberinto aún sabiendo que en él nos encontraremos con cosas buenas y malas.

Y siempre que nos cueste emprender un nuevo desafío hay que preguntarse:

¿Cuál es mi miedo? y ¿Qué haría si no tuviera miedo?.

De esta forma descubriremos que cuando se dejan atrás los temores sé es libre, y si sé es libre se puede avanzar sin obstáculos.

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