Al matrimonio K le sigue temblando el piso

tuvieron que convivir con señales externas de España y de los Estados Unidos, misiles que les llegaron desde el mundo del narcotráfico, vía la financiación de la campaña, desajustes notorios en el discurso económico entre funcionarios de primer nivel, el papelón incontrastable por la falta de control sobre Aerolíneas Argentinas, luces amarillas en relación al futuro de algunas leyes y declaraciones venenosas de Eduardo Duhalde y los opositores, pero por sobre todo de los aliados de la CGT y de varios grupos empresarios, hasta ahora más que afines al Gobierno, que han comenzado a recoger el barrilete.

La Presidenta los ha llamado “obstáculos” y dicen en la Casa Rosada que no se van a explicitar medidas hasta saltarlos, como ocurrió en el caso del campo, para no tener que actuar contra presión, pero así son las crisis: hay cada vez menor paciencia por parte de quienes olfatean la debilidad y por eso aparecen las dificultades una detrás de otra y, si no hay respuestas, se multiplican las exigencias, en una dinámica que crece sin parar, situación que a la vez sigue debilitando a quien debe saltar las vallas y que, en el caso especial del Gobierno, debido a alta la concentración de poder, afecta a unos pocos. No es difícil conjeturar que Néstor y Cristina deben creer que todos los palos y las múltiples menciones negativas que han recibido durante los últimos días y los que amenazan caerles a partir del próximo martes, cuando comience en Miami el juicio al venezolano Antonini Wilson, son parte de un plan perfectamente orquestado por sus enemigos para terminar con ellos, debido a su compromiso con los derechos humanos o con quizás con la acción equilibradora del Estado.

Nota de perfil.

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario