Alarma:fuerte aumento de gatillo fácil y abuso policial

Según la Presentación del archivo de Casos 2008 de gatillo fácil y torturas en cárceles, comisarías y movilizaciones populares realizada por la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), durante los años de kirchnerismo las fuerzas policiales han sido acusadas de matar a más de mil personas. Si se cuentan los casos registrados desde el inicio de la democracia, en el ’83, el total de víctimas alcanza las 2,560.

En el marco de una discusión por más seguridad y la mirada puesta en los menores y la baja de la edad de imputabilidad, el dato no es menor. Según reza el texto de la Coordinadora, “los pibes de los barrios son explotados por la policía, que los usa como mano de obra para el chiquitaje criminal… y los fusilan cuando quieren rescatarse”. Algunos casos recientes ejemplifican la tendencia.

Luciano Nahuel Arruga desapareció el 31 de enero. Fue visto por última vez ese mismo día, cuando le avisó a su madre, en la casa que habitan en el barrio 12 de Octubre de Lomas del Mirador, que estaba con un amigo. A su desaparición se la comparó con la de Miguel Bru o la de Walter Bulacio: es que un testigo que estuvo detenido aseguró que lo vio en el destacamento de Lomas del Mirador muy golpeado, aparentemente muerto. Otro testigo expresó que lo vio ese día en un patrullero. La hermana del joven, Vanesa Arruga, denunció que Luciano era víctima constante de la persecución policial, que lo hostigaban y maltrataban por “portación de cara”.

A la desaparición de Luciano se le suman otros aspectos que lleva a la familia a sostener la hipótesis de la tortura. La causa que sigue la desaparición, asegura el entorno del joven, no avanzó durante el primer mes y la linea policial nunca fue investigada, pese al testimonio de los testigos. Cuando la familia hizo la denuncia, en la comisaría les habrían negado una copia, y hasta aseguran que habrían limpiado la escena del crimen. Hasta ahora, ni el Gobierno Nacional ni el Provincial se manifestó sobre lo ocurrido.

Roberto Hernán Cedale está fuera de peligro, pero luchó por su vida varios días en la sala de terapia intensiva del Hospital Italiano luego de que un policía de la bonaerense le habría disparado con una itaka desde una distancia muy corta sin siquiera gritar la voz de alto. Según contó a Perfil.com Estela, la madre del joven de 22 años, Cedale había salido de su casa de El Palomar con su auto para buscar a un amigo e ir a una fiesta de cumpleaños. En el camino, alrededor de las 21.30, un patrullero se acercó a gran velocidad. “Mi hijo se corrió para que no lo pise el coche y el desde el patrullero le tiraron un itacazo”.

Cedale cayó a una zanja. Una vecina que salió a socorrerlo se enfrentó a la policía, que también le pegó a la señora. “Ella se tiro encima del chico mientras la policía le pisaban la mano, los pateaba y le decía ‘ deja a este chorrito que se muera‘”, relató la mujer. Si bien la versión de la policía asegura que Hernán iba en una moto robada, la familia y los testigos lo desmienten.

Mientras se reponía en el hospital -las balas le rozaron una arteria principal, tenía dos vasos complicados, uno de los balines le toco el pene y otro le destrozo la cabeza del fémur- Cedale estuvo custodiado por la Bonaerense y esposado a la cama. “Son los mismos compañeros de la persona que disparó los que están custodiando a mi hijo”, dice la madre, que siente en carne propia la persecución. “Mi hijo es la víctima y terminamos siendo victimarios”.

(*) Redactora de Perfil.com.

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