Aplicar la ley del Talión o cobrar 2 millones de euros

El mundo se conmovió al ver el rostro de Ameneh Bahrami, la mujer que quedó ciega y con su rostro desfigurado cuando un hombre le arrojó ácido en la cara, el 3 de noviembre de 2004.

Ameneh nunca estuvo segura de si podría aplicarle la ley del Talión, el ojo por ojo y diente por diente. A pesar de que un juez le había dicho que su petición se iba a hacer realidad el 14 de mayo de este año, prefirió mantenerse escéptica. “No estaré tranquila hasta que se haga cumplir la sentencia. Me da miedo que puedan cambiar de opinión y la vuelvan aplazar”, confesó a los medios tras salir de los juzgados del sur de Teherán. Tras seis años de espera, su verdugo, Majid Movahedi, un ex compañero de universidad que la atacó porque ella se negó a casarse con él, recibiría cinco gotas de ácido en cada ojo.

“La aplicación de la sentencia queda aplazada”, anunció en voz alta un hombre de barba vestido de traje azul y camisa blanca, cuando Ameneh y su familia se encontraban en uno de los salones de visita del hospital judicial de la capital iraní, donde estaba programado que un médico forense le pondría las gotas de ácido a Majid a las doce del mediodía del sábado 14. Se confirmaba su peor temor y había viajado en vano desde Barcelona, donde reside, a Teherán. Una vez más volvía a estrellarse contra la justicia.

La ejecución de la sentencia se viene aplazando desde el 29 de noviembre de 2008, cuando un juez decidió que Ameneh tenía derecho a aplicar la ley del Talión en un caso por ácido, algo sin precedentes en el país islámico. Generalmente se castiga con la muerte, pero nunca con una retribución exacta.

Pero Ameneh se mostró dispuesta a ceder a la condena a cambio de dinero: “Anuncié que quiero dos millones de euros para garantizar mi vida y mi futuro, no para un tratamiento”.

El condenado, que se halla en prisión, reconoció haber cometido el crimen por amor y aseguró que “cuando le pedí la mano me dijo que iba a casarse con otra persona y yo pensé arrojarle el ácido en la cara para que su novio la dejara”.

Amaneh viajó hace meses a España para intentar salvar la visión de uno de los ojos, pero los médicos que la atendieron en Barcelona no pudieron evitar que pase la vida entre tinieblas.

“No es una cuestión de venganza. Quiero que sepa qué es lo que estoy sufriendo. Pero también quiero que sirva de ejemplo para que otras chicas no sufran el mismo martirio”, explicó entonces la joven a la prensa.

Organizaciones internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) han instado a no ejecutar una sentencia que considera inhumana y próxima a la tortura. Pero ella, está dispuesta a ejecutar le pena con sus propias manos y asegura que “sólo si recibo el dinero renunciaré a la qesas (justicia retributiva) contra Majid. No obstante, me dijeron, y espero que sea verdad, que cumplirán con la sentencia”.

Fuente:26noticias.com.ar

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