Carta a Maru Botana

                                             Salta,23 de setiembre de 2008

Maru:

            La vida no deja de sorprendernos. A veces para bien y otras para partirnos al medio.

             Cuando escuché la noticia de la muerte de tu hijo me impactó or lo terrible y te confieso que mi mezquindad me llevó a ese viejo pensamiento de agradecer por no estar en tu lugar.

                Pero siento la necesidad de reflexionar sobre esto intentando lo que sé imposible. Decirte unas palabras cuando las palabras sobran.

                 Hoy sentirás el dolor más profundo y sordo que un ser humano puede vivir. Y no hay manera de acompañarte, ese dolor es un abismo. Una frontera que pocos transitan y no necesita de explicaciones vacías. Vivirás esta muerte como vivas la vivís la vida. Y ese es tu tesoro. Tu herramienta para pasar este momento.

                    Luego de esta lasceración vendrá el enojo, la furia, el descreimiento y la culpa. Todos momentos de metabolización de esta pérdida y nadie puede hacerlo por vos.

                     Sólo acompañarte, tenderte la mano en tus pasos inseguros. No hay ninguna manera de aliviar la tragedia. Pero hay una de sostenerl, para qu eel dolor no te lleve con lo inexplicable.

No es consuelo, es respeto por la vida.

                    Si tenés un granito de fe crecerá hasta lograr invadirte. Con el tiempo ese mismo amor que te hizo dar vida será tu salvación. Tu compromiso con los otros, los que quedan. Tu regreso al mundo de los que pueden mirar haia adelante.

                   Hoy no es momento de pedirtelo. Pero llegará ese día en que puedas recordar sin llorar y agradecer por haberlo conocido.

                     Sinceramente

Susana

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