Cavando trincheras

Somos una sociedad autodestructiva. Ataques, odios y persecuciones con vivencias de todos los días si de política hablamos.

A nivel nacional ni hablar, para muestra basta un botón.

Y a nivel provincial nos va mejor? Lamento decir que no. Los unos y los otros ya no se reconocen. “Democracia es diálogo, es respeto mutuo, es rotación de cargos” decía en alguna conferencia José Miguens, y esas palabras no encuentran asidero en la realidad mezquina que nos toca vivir.

La desintegración y el caos son peligros siempre latentes, una sociedad funciona con convivencia social, con amistad, con afecto. Hoy sólo encontramos gurpos enfrentados mirándose hostilmente.

Deberíamos aprovechar el tiempo para construír, comunicar, equilibrar las diferencias.

La clase política hoy se abroquela en la defensa de sus privilegios. Pierde la memoria dando la espalda al pueblo que lo votó y reconoce un solo mandato. El del jefe del partido.

Estamos perdiendo un tiempo que no recuperaremos.

“El hambre no tiene tiempo, el hambre tiene hambre” dijo por allí algún iluminado.

Susana

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