Default humanístico o anomia

“Todas las normas de conducta y reglas morales forman un mundo imaginario alrededor de la persona; si en algún momento esa barrera se resquebraja, los impulsos se liberan a borbotones y sin control”.
(
E. Durkheim sobre la anomia- La Educación Moral- 1925)

La anomia es una “anemia” normativa. En las últimas semanas distintos hechos lo delatan: personajes del llamado mundo del espectáculo culminan trágicamente sus vidas, otros existen vegetando de puerta en puerta; futbolistas, algunos reincidentes por consumo de droga, son sancionados atacando las reglas del “fair play”; al mismo tiempo una cadena de violaciones seguidas de muerte muestran otro rostro de esta “anemia” social. Mientras tanto, el “Nene” Sánchez, asesino y violador de Mariela, su esposa confiesa que en realidad era un drogadicto en estado crónico. En todos los sucesos aparecen, desde las tragedias de los miembros del jet-set criollo hasta los violadores furtivos de los distintos conurbanos marginales, los consumos de sustancias prohibidas y de alcohol como elementos centrales. Pero las drogas (incluido el alcohol) es la punta del iceberg. Es síntoma de un mal mayor.

Mientras tanto la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes recalca en la Argentina el aumento de las intoxicaciones por drogas en los hospitales públicos y del consumo en la escolaridad secundaria.

Las drogas tienen mucho que ver con el aumento de las violaciones, los suicidios y los trastornos psiquiátricos. Todas alteran la estructura psicológica de una persona tanto en su estado de ánimo (trastornos del estado de ánimo que puede fluctuar desde la omnipotencia eufórica hasta la caída depresiva-melancólica) como el sistema perceptivo y cognitivo (desde leves estados confusionales de la conciencia hasta el coma y además las percepciones distorsionadas por el delirio y las alucinaciones). Son además inductoras por doble vía de trastornos antisociales (violaciones, actos crueles) ya que el consumo abusivo , especialmente de estimulantes tipo cocaína, altera los controles morales y genera daños cerebrales que eliminan la posibilidad de control de los impulsos.

Lee la nota completa en: http://www.redsistemica.com.ar/yaria.htm

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