El día que engañaron a Perón

A modo de homenaje elijo mostrar una faseta del General Juan Domingo Perón que seguramente pocos conocen.

Hombre lúcido, anticipatorio, leído y carismático. Sin embargo fue estafado en su buena fé y eso le costó un gran papelón político. Sólo una figura como Perón pudo salir ileso de tal situación.

Conozca los pormenores:

La Historia de un engaño:

La energía nuclear se obtiene mediante el sistema de la fisión o sea bombardeando átomos de gran tamaño y utilizando la energía que se produce al desintegrar el núcleo de dicho átomo.

En 1948 el científico austríaco Ronald Richter, convenció al presidente argentino del momento (el general Juan Domingo Perón) que era posible la obtención de energía nuclear mediante el sistema de la fusión nuclear o sea amalgamando átomos y obteniendo la energía de dicha unión de manera similar a la forma que produce la energía el sol.

Perón autoriza los experimentos y le destina a Richter la Isla Huemul, cercana a la ciudad de Bariloche en el sur argentino, sobre el Lago Nahuel Huapi. Allí se construyen diversos laboratorios y la residencia del científico que sólo reportaba a la autoridad del Presidente.

En 1951 el gobierno argentino anunció que en la Planta Piloto de la Isla Huemul se habían llevado a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica.

Ante la incredulidad y la indiferencia de la comunidad científica, la falta de resultados concretos y la preocupación del Gobierno, se envía una Comisión, presidida por el doctor José Antonio Balseiro, para investigar el trabajo de Richter.

En un primer momento el científico dijo que producía la fusión por calor creando pequeños ‘soles’, cuestión que fue objetada por necesitarse de una temperatura de cuarenta millones de grados kelvin; para luego decir que la fusión sería creada en frío por medio de dispositivos electrónicos y acústicos.

Los informes científicos fueron lapidarios sobre el engaño de Richter, por lo que la isla fue intervenida y los experimentos cancelados.

De modo involuntario el trabajo de Richter impulsó el desarrollo de la física en la Argentina, con la creación en Bariloche de un instituto que hoy lleva el nombre de Balseiro. También sin querer sus experimentos acústicos sirvieron para equipar el primer laboratorio de música electrónica de América latina, fundado en 1958 por Francisco Kröpfl.

Entrar en la Isla estuvo prohibido por más de cuarenta años y recién luego de 1984 devuelta por la Nación a la autoridades provinciales. En 1994 se habilitó un paseo turístico a las ruinas.

http://www.mundoclasico.com/critica/vercritica.aspx?id=0013746

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