El gobierno de Cristina quiso ocultar ESTO pero no pudo

El secretario de Comercio fue recibido con lluvia de hortalizas el Mercado Central. Hubo tres detenidos. ¿Reclamo gremial o interna del PJ? La obsesión del matrimonio presidencial por bajar el perfil del polémico funcionario.

El tomate hizo un recorrido amenazante pero impreciso. La cebolla fue certera y dio de lleno en su humanidad.

–Puto, vení. Tirámela en la cara. Yo tengo huevos, vengan de a uno –se exaltó Guillermo Moreno con el índice erguido.

La Guardia de Infantería comenzó a moverse inquieta en medio de la lluvia de hortalizas.

–Ortiba, bocón –le mojaron la oreja los puesteros.

El secretario de Comercio sacó pecho y los volvió a señalar. La policía intervino. Se llevó a tres de los escrachadores. Uno de ellos denunció apremios ilegales.

La tensión en la nave 11 del Mercado Central tardó en disiparse. El funcionario se propuso en vano cotejar las instalaciones.

Amén del estilo impiadoso de Moreno, la resistencia se explicaba en un incremento del 60 por ciento del canon que impuso a los operadores, justo en una temporada atípica por las pérdidas que el conflicto del campo produjo en ese centro concentrador.

La interna del peronismo también se coló en las especulaciones. Los trabajadores del lugar aseguran que el presidente de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas (Comafru), Fabián Zeta, ve con simpatía la candidatura a diputado nacional de Francisco de Narváez.

El episodio ocurrió hace diez días y fue convenientemente silenciado. Néstor Kirchner prefiere esconder al verborrágico secretario de Comercio en esta nueva etapa de la guerra gaucha. Un poco para preservarlo, otro para no exponer el costado más brutal del Gobierno en vísperas de elecciones. El voto de censura también le cabe al piquetero Luis D’Elía.

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