El GPS sexual, furor en la comunidad gay

 

Para los impacientes, los que quieren acción de inmediato, las aplicaciones para teléfonos celulares parecen ser la solución a la hora de tener citas lo más rápido posible.

 

Siempre un paso más adelante, entre el público gay esa modalidad parece haberse exacerbado, con una especie de GPS sexual que es furor en el mundo y también pisa fuerte en Argentina.

De eso se trata Grindr, una de las aplicaciones para smartphones (principalmente para iPhones, pero también para Blackberry y teléfonos con Android) más usadas por la comunidad gay masculina para “geolocalizar” una posible cita.

“Encontrá gays, bisexuales y curiosos para tener citas. Encontrá los hombres que están más cerca tuyo con Grindr”, es el slogan de la aplicación en su página web oficial.

Mediante un simple mecanismo, similar al de un GPS, en Grindr el usuario tiene un perfil, se conecta y puede ver en su teléfono cuáles son las personas conectadas al mismo tiempo más cercanas que tienen intención de encontrarse en ese momento.

A veces a pocas cuadras, a veces a kilómetros, las posibles citas están siempre al alcance, “geolocalizadas” por el sistema en ese momento y ubicadas de menor a mayor distancia.

Para los usuarios, la inmediatez es una de las ventajas.

“Grindr le quita toda la tilinguería al ‘chico conoce chico’. Prioriza ante todo la geografía, lo cercano y fácil, lo inmediato. Un nick, una foto, la posibilidad de enviar tu localización exacta, chatear lo necesario. Claro que está en cada uno cómo usar la herramienta, pero está pensada para un ‘a los bifes’ de una”, cuenta Guillermo, un usuario argentino.
El momento, la acción, el movimiento. Según una reciente nota publicada por la revista estadounidense Vanity Fair, los usuarios de Grindr en el mundo superarían el millón de personas.

El artículo señala también que son más de 180 los países en los que se usa esta aplicación, incluidos algunos en los que si alguien declara su homosexualidad podrían matarlo.

Creado en 2009, Grindr fue creciendo en popularidad y algunos señalan que cambió la forma que algunos tienen de encarar. Tal es el furor, que sus creadores pensaron en armar una aplicación similar para el público heterosexual.

En Argentina, con la expansión del uso de smartphones, aunque todavía con rasgos elitistas, la aplicación tiene cada vez más usuarios.

“Hay de todo. Es muy fácil encontrar pibes de trampa, en pareja o casados. El celular es casi el último bastión de privacidad en estos tiempos, y la app es fácil de disimular, así que casi cualquier gay con smartphone ya debe tener instalada la aplicación y entra a curiosear. Es tan simple como meter la mano en el bolsillo”, apunta Guillermo.

Una calle me separa. Para aquellos que todavía no tienen un smartphone la industria alrededor de la “geolocalización” de citas ofrece otras posibilidades.

Un programador argentino ya tiene desarrollado en formato beta un sitio web, con el mismo objetivo que Grindr: geolocalizar posibles candidatos desde la computadora.

“Se puede acceder tanto desde el teléfono como desde la compu sin la necesidad de instalar ningún programa especial. Luego de que te identificás en la página y obtenemos tu ubicación te sugerimos que conozcas a los participantes”, explica Diego, fundador de Cruising Maps.

Sobre cómo surgió la idea, Diego detalla: “Surgió hace unos meses, cuando me aburrí de visitar sitios de contactos y dar vueltas respondiendo mensajes que quedaban en la nebulosa. Además de que contadas eran las veces de conocer a alguien cerca de casa“.

En todos los casos, los usuarios buscan ahorrarse varios pasos y concretar de inmediato un encuentro, lo que deja de lado un concepto más romántico de una cita, los preparativos, la previa. Lo cierto es que la idea de que haya alguien tan cerca, resulta el mayor atractivo para los usuarios.

“La fantasía de pensar que el amor de tu vida, o un buen tiroteo, puede estar ahora mismo a la vuelta de la esquina, es demasiado tentadora como para no entrar al menos a chusmear”, concluye Guillermo.

(*) de la redacción de Perfil.com.

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