El INdEC es un ‘culebrón’ y el Gobierno promete más de lo que hace (confirmado que Massa ‘opera’ los medios)

En una industria televisiva con guionistas más creativos y más audaces que los argentinos (autores de monólogos poco creibles y, más recientemente, de la inmadura simplificación que supone abusar de las malas palabras), el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos sería una telenovela o, de lo contrario, una comedia musical. Pero es la Argentina y, entonces, el INdEC es una tragedia que no se concreta e interminable.

En una sociedad más o menos seria,
nunca hubiese ocurrido lo que sucede en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Pero también es verdad que un Kirchner nunca sería Presidente. Ni un Guillermo Moreno sería funcionario público. Ni Grupo Clarín libraría una ‘guerra santa’ contra Moreno luego de haber conseguido que avalara su inadmisible concentración monopólica en el negocio de la TV por cable. Pero ea la Argentina…

Los acontecimientos nunca terminan de desencadenarse, hasta que
explotan en forma casi inexplicable desde lo racional.

Ahora afirman que habrá que seguir con atención los sucesos del fin de
semana largo. Y así pasan los días…

Hueso duro de roer el tal Moreno (debe provocar la envidia de su ex mentor, Eduardo Curia, que nunca pudo resistir embates muy inferiores a los del edecán antiinflacionario de Néstor Kirchner.

El diario Clarín recordó hoy la nómina de los muertos en acción contra Moreno:

> Alberto Fernández – Julio de 2008.

> Martín Lousteau – Abril de 2008.

> Felisa Miceli – Julio de 2007.

> Miguel Peirano – Diciembre de 2007.

> Javier de Urquiza – Julio de 2008.

> Miguel Campos – Febrero de 2007.

> José Sbatella – Agosto de 2008.

> Graciela Bevacqua – Enero de 2007.

> Ricardo Angelucci – Abril de 2007.

> Marcelo Rossi – Marzo de 2007.

Las elucubraciones continúan y se entremezclan con el debate gubernamental sobre la política económica, que tampoco está definido. Evidentemente, hay demasiadas cuestiones por resolver, puertas adentro.

Y un dato: hasta ahora, Sergio Massa no consiguió ninguno de sus objetivos que le ayudarían a demostrar poder propio. Por ahora, él tenía más autoridad antes, como intendente de Tigre, que ahora como jefe de Gabinete de Ministros de la Nación.

Algunos recortes de la prensa cotidiana:

David Cufré en el diario Página/12:

La ruleta de versiones sobre cambios en el Indec siguió girando, pero
como ocurre de manera invariable desde hace tres semanas, al final del
día no hubo novedades y todo siguió en su lugar. Desde la oficina de
la dirección del organismo negaron que su jefa, Ana María Edwin, haya
presentado la renuncia, como indicaron algunos medios. “No nos
prestamos a ningún juego”, dijeron a su vez en el Ministerio de Economía, adonde no quisieron darles entidad a las especulaciones de la city sobre un eventual alejamiento de Carlos Fernández. “Hay muchas operaciones en danza“, insistieron. No obstante, fuentes oficiales comentaron a este diario que dentro del Gobierno “está internalizada la idea de que algo hay que hacer con el Indec“. Ese “algo” lo decidirá la Presidenta, pero entre sus colaboradores viene ganando terreno la opción de promover como titular del Instituto a un economista de perfil técnico, acompañado por un equipo de similar característica.

El jefe de Gabinete, Sergio Massa, empuja ese proyecto. Según allegados al funcionario, Cristina Fernández lo está dejando avanzar, aunque no es tan claro que Néstor Kirchner coincida. Massa planteó hace quince días la necesidad de recuperar credibilidad para las estadísticas oficiales, supuestamente con un guiño de la Presidenta.

En ese momento Página/12 reveló que se analizaba la conformación de un consejo de notables para que asumiera el manejo del Indec, integrado por economistas como Aldo Ferrer y Héctor Valle. Sin embargo, la idea parece ir evolucionando hacia algo menos estridente, con la designación al frente del Instituto de un equipo técnico que no llegue con ánimo de ruptura con respecto a la gestión de los últimos dos años, sino para ir aplicando correcciones de manera gradual.

El objetivo sería descomprimir, pero sin satanizar a Guillermo Moreno y su gente. El secretario de Comercio Interior, en tanto, seguiría en el Gobierno, aunque ya sin el control del Indec. Las mismas fuentes indicaron que se está en la búsqueda de un economista que reúna los requisitos, y que esté dispuesto a agarrar esa brasa que hoy es el Indec, lo cual no sería tampoco una tarea sencilla. “Necesitamos regenerar expectativas, hacer algo lógico”, explicaron.

(…) Raúl Llaneza, delegado de ATE en el Indec, sostuvo que la eventual
salida de Edwin “no alcanza y no sirve si no trae cambios reales y
profundos”.

“Además de echar a Edwin hay que echar a la patota de Moreno, unos cincuenta tipos que hace más de un año y medio que se encargan de presionar a los trabajadores para que manipulen los índices”, reclamó. “Quien venga tiene que tener poder de decisión real y trabajar sin las manos atadas ni por el Gobierno ni por las patotas“, insistió el gremialista. (…)”.

Marcelo Bonelli en el diario Clarín:

Cristina Fernández de Kirchner fue directa en la reunión con un puñado
de íntimos: “Hay que tomar medidas para recuperar la confianza en el
INDEC“.

Y agregó, sin dudar: “Es obvio que tenemos un problema. Ahora es necesario inyectar credibilidad en el organismo”.

Así, la Presidenta le bajó el pulgar a la polémica gestión de Guillermo Moreno en el INDEC y habilitó una serie de consultas con economistas con la intención de conformar una nueva cúpula con credibilidad y prestigio en el organismo.

Clarín confirmó que esto ocurrió en el hermetismo de la Quinta de Olivos, durante las reuniones en las que se evaluó la marcha de la economía. La decisión que adoptó la Presidenta se reflejó después en las duras declaraciones de voceros del oficialismo. Agustín Rossi, Patricia Vaca Narvaja y Carlos Kunkel utilizaron en público expresiones idénticas a las que escucharon de Cristina Kirchner.

Para el Gobierno, existen desajustes económicos, pero la Presidenta llegó a una conclusión: que esos inconvenientes están magnificados por el conflicto político en el INDEC.

Las decisiones se adoptarían este fin de semana y el plan original es
anunciar los cambios la semana próxima.

La Presidenta consultó ya a dos economistas y bucea entre varias alternativas los nombres que tendrán que iniciar la ciclópea tarea de darles confiabilidad a los datos de inflación.

Habló con Aldo Ferrer y sondeó, para presidir la reconstrucción del INDEC a Roberto Frenkel. También hubo consultas indirectas con el desarrollista Héctor Valle y con Beatriz Nofal.

Así comenzó a armarse la historia secreta de un relevo que implicará un cambio en la política. Guillermo Moreno seguirá en la Secretaria de Comercio Interior, pero su poder quedará menguado.

(…) Redrado ganó espacio en el entorno presidencial después de la salida de su enemigo Alberto Fernández. La Presidenta le pondera el manejo financiero y cambiario en medio del conflicto con el campo.

Pero nadie -en lo inmediato- evalúa su ascenso al Palacio de Hacienda. La versión sobre la salida de Carlos Fernández surgió de la opinión del jefe de Gabinete sobre la necesidad de tener un ministro públicamente “más activo” en la poltrona de Economía.

(…) También la versión contra Fernández surge del movimiento empresario.
Quieren un ministro con mayor presencia.

Esta semana la Unión Industrial estuvo enfrascada en una lamentable
interna. El martes hubo cruces y acusaciones terribles, que terminaron
cuando Juan Lascurain amenazó con renunciar a la presidencia de la
UIA.

(…) También hubo muchas críticas en Olivos hacia el comportamiento de las
AFJP. Massa -por su paso en la ANSeS- fue el encargado de reprocharle
a Sebastián Palla la decisión de las compañías de vender bonos masivamente el jueves y viernes negro.

La conclusión fue la siguiente: no existe un plan financiero que permita alcanzar sin sobresaltos US$ 4.000 millones adicionales necesarios el año próximo.

Martín Redrado habló de lo ilógico que resulta que Argentina cancele
con el BID y el Banco Mundial obligaciones por encima de los préstamos
que recibe.

Y se adoptó una decisión trascendente: se habló de iniciar una negociación real y formal con el Club de París para romper el aislamiento financiero de Argentina.”

Fernando Krakowiak en Página/12:

La baja del dólar sigue generando polémica. Dentro del Gobierno hay consenso respecto de la importancia de haber frenado la corrida que se produjo contra el peso para generar tranquilidad en la población. Sin embargo, algunos funcionarios sostienen que el Banco Central fue más allá de lo necesario al llevar el dólar minorista hasta $ 3,04 entre abril y junio, porque se gastaron reservas de más y se le generó al Estado un costo fiscal imprevisto. Incluso destacan que esa política cambiaria atenta contra el modelo productivo de los últimos cinco años.

La respuesta de la autoridad monetaria no se hizo esperar: “La política cambiaria es la misma de siempre, lo que cambió fue el contexto. El mercado apostó a una depreciación del peso y consideramos que era el mejor momento para demostrar que algo de flotación podemos
hacer. (…)”.

(…) En el Gobierno hay funcionarios que critican la intervención del Central. Afirman que fue más allá de lo necesario al llevar el dólar minorista hasta $ 3,04 porque se terminaron gastando al menos US$ 1.000 millones de reservas sin justificación y, de mantenerse la divisa en esos valores, la recaudación se vería afectada en cerca de US$ 500 millones durante la segunda parte del año.

Cerca de Redrado defienden la posición del banco argumentando que los operadores financieros apostaban a una depreciación del peso y la única alternativa era intervenir de manera “aleccionadora”: “(…) Pusimos los dólares que hacían falta para estabilizar y marcar tendencia”. (…)

Otra de las críticas que recibió la entidad fue haber incentivado la bicicleta financiera con el combo “tipo de cambio bajo” y “tasas altas”. (…)

Pese a la baja del dólar, en el Central resaltan que la moneda sigue siendo competitiva porque la evolución en materia de costos se vio compensada por la apreciación del real brasileño y del euro que explican más del 50% del comercio internacional argentino.

Por eso, se esmeran por remarcar la evolución del tipo de cambio multilateral real y dicen que una vez deflactado por los salarios sigue siendo un 50%o más competitivo que durante la convertibilidad y con términos de intercambio aún mejores. (…)

Los que cuestionan la política cambiaria que llevó adelante la autoridad monetaria sostienen, en cambio, que el impacto principal de la baja del dólar no es sobre las exportaciones sino sobre las importaciones, las cuales están afectando a los sectores industriales más vulnerables e impactando de lleno en el nivel de empleo. (…)”

Fuente: Urgente24

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