El Norte Grande tiene los peores índices nutricionales

La desnutrición crónica y la anemia no afectan por igual a todas las regiones del país. Para poder entender las causas de esas deficiencias nutricionales, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) que es una organización no gubernamental, hizo recientemente una investigación que se propuso analizar si los programas alimentarios habían logrado revertir la desigualdad en las provincias.

La realidad encontrada es que, lejos de ser eficaces, esos planes continúan acentuando en el país las brechas de inequidad; que la coordinación entre los gobiernos nacional, provinciales y municipales para atacar ese flagelo es débil, y que, en muchos casos, las cajas de comida, por la insuficiente cantidad de nutrientes que contienen, terminaron creando un nuevo problema: la obesidad infantil.

Las bolsas de alimentos hacen que los chicos recuperen peso, los engordan y salen de las tablas de la desnutrición aguda, pero no revierten la situación en cuanto a la talla o a los problemas neurológicos y de desarrollo que implica una mala alimentación. Contrariamente a la creencia popular, los sectores de menores recursos son los más afectados por la obesidad, ya que no pueden acceder a alimentos cuantitativa y cualitativamente adecuados para una correcta nutrición.

El sondeo da cuenta que las provincias del Norte Grande presentan peores condiciones socioeconómicas, como también nutricionales. En las del Sur los indicadores muestran datos menos alarmantes. Misiones y Corrientes tienen la mayor proporción de menores de seis años con bajo peso, y en Santa Fe y Corrientes están los mayores porcentajes de desnutrición crónica.

Pero la desnutrición no es el único problema señalado por los especialistas del Cippec. La anemia, otro problema derivado de la mala alimentación, también llama la atención, ya que afecta principalmente a niños menores de dos años y a mujeres embarazadas. Es de lamentar que aún no se tenga en cuenta que la política nutricional debe estar inserta en una política sanitaria, porque hay un vínculo claro entre salud y nutrición.

La articulación entre los distintos actores que participan en el diseño y ejecución de las políticas para paliar esta situación se presenta como uno de los desafíos más importantes así como la definición de mecanismos que permitan transferir capacidades a la población afectada más allá de estas intervenciones.

Fuente: Región Norte Grande

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