EL PRINCIPIO IGUALADOR

La ley natural es ciega, es la justicia imparcial. Las consecuencias de la propia conducta son ineludibles. Ser humano no es excusa.

El líder sabio no pretende proteger a la gente de sí misma. La luz consciente brilla igual sobre lo agradable que sobre lo desagradable.

La gente no está mejor que el resto de la Creación. El mismo principio esencial de los seres humanos lo es igualmente de todo.

Ni tampoco es una persona  o un pueblo mejor que el resto de la humanidad. El mismo principio está en todas partes. Una persona vale tanto como otra. ¿Por qué jugar a los favoritos?

Todo demuestra la ley. El hecho de que Dios no sea una cosa no significa que sea nada. Se necesita un poco de humildad.

Sabiéndolo, el líder no pretende ser especial. El líder no murmura de otros ni pierde su aliento discutiendo sobre los méritos de teorías opuestas.

El silencio es una gran fuente de fuerza.

                                                                                   *  *  *  *  *  *  *  *

 Capítulo 5 del libro “El Tao de los Líderes”, de John Heider.

 

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