Esta es mi moral, si no les gusta tengo otras

El senador por la minoría de la provincia de Jujuy es uno de esos funcionarios públicos que hacen una carrera entera guiados por lo que los medios dicen que la gente piensa. Se sabe que muchas veces los medios piensan lo mismo que la mayoría de las personas, que otras veces logran influir en la agenda del ciudadano de a pie y que muchas veces no piensan lo mismo, específicamente cuando el medio, o el grupo de medios, defiende solamente un negocio, su negocio, que, si no atenta directamente contra la gente, al menos, no la beneficia.

Cuando un político defiende los intereses de una empresa por encima de los intereses de la ciudadanía se puede decir que está personificando la peor imagen que un representante del pueblo puede dar. Y Gerardo Morales con vehemencia defiende esos grupos concentrados de la economía, no ya por estar en contra de una medida específica de un gobierno sino, pareciera, más bien por convicción.

Y el lugar que detenta en la conducción de la Unión Cívica Radical, por encima aún de Cleto Cobos u otros radicales que al menos ganaron una elección, nos habla de esa manera que Morales tiene de concebir la política: un poco de gorilismo, pactarlo todo con los que son del palo, no pactar nada con los que son oposición (de él) e ir siempre para donde sopla el viento, que es lo que Clarín anuncia en la portada.

El tipo si los medios dicen que hay que ir al diálogo convocado por Cristina, va. Y hasta dice que pudieron plantear temas positivos.

Pero más adelante, cuando el tiempo político se espesó y Clarín se calentó a full por la pérdida del millonario negocio del fútbol, Morales no concibió más al diálogo positivamente sino más bien como un engaño que pergeñó el gobierno para hacerlos perder tiempo, y rearmarse, y llamó a una conferencia de prensa para comunicarlo. El rol de víctima, que tan bien le sale para sumar horas de radio y tan poco le sirve para recolectar voluntades en las urnas.

De todo su pulcro currículum, lo vitae, hay que reconocerlo, fue su exitoso paso por la cartera de Desarrollo Social entre el 2000 y el 2001. Muchos sostienen que sin su compromiso para guiar esa secretaría tan sensible a los que menos tienen la crisis provocada por la Alianza hubiera resultado más dramática. Morales fue el dique de contención que precisó De la Rúa para poder terminar su mandato sin sobresaltos. Y vaya que cumplió, con creces, con su importante responsabilidad.

Fuente:www.natanael.blogspot.com

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