Estos son machos?

 

Tengo un amigo que tiene síndrome de Down (yo tengo el corazón hecho una castaña) y es la persona más encantadora del mundo: atento, educado, listo, cariñoso, amable. Pero si alguien le increpa de malos modos o le insulta o le desprecia, y, no digamos ya, le pega, se pone nervioso (como yo) y no sabe muy bien cómo reaccionar (como yo), no sabe si no hacerles ni caso o si darles un puñetazo por su agresión (igualito que yo).
Me lo ha recordado ayer lo del chaval del tranvía de Barcelona por el incidente en el que dos “valientes” (el mundo está lleno de “valientes” con los débiles) revisores “en su sano juicio” (¡ja!, vean el vídeo) le zarandean entre los dos, le zancadillean, le tiran al suelo, le quitan la cartera y le provocan un estado de nervios que pone en peligro su integridad física, porque el chaval, lleno de rabia y de impotencia (como cualquiera que sufra una vejación semejante), no sabe bien cómo reaccionar, pero reacciona contra sí mismo en lugar de reaccionar con agresividad hacia sus agresores, como habría sido lógico. Para “rematar la faena”, la empresa emite una cínica nota intolerable desde todos los puntos de vista mintiendo y defendiendo a sus “valientes” empleados.
Es una vergüenza indignante. Si la justicia funcionara en este santo multimejunje de países de las narices que tenemos, esos dos “valientes” revisores ya habrían sido detenidos por la policía, juzgados por un juez imparcial, condenados por su “hazaña” y se pasarían cumpliendo un mesecito, al menos, de trabajos en beneficio de la comunidad ayudando a discapacitados, por ejemplo, con suspensión de empleo y sueldo durante ese mes y la empresa tendría que pagar su buena multa correspondiente por mentir y por defender lo indefendible. Eso les enseñaría a todos educación general básica y constituiría un referente de civismo y civilización.
Pero no. No, no, no y no. No preocuparse los ultradefensores de los “valientes trabajadores”, no. No va a pasar nada de esto. Tranquilos todos. En cambio, va a pasar que tanto sus compañeros como en los bares de su barrio les van a jalear lo “machotes” que han sido.
¡Hay que jo …, lo que hay que aguantar hasta que los jueces se pongan al día!

Javier Auserd.

Fuente: www.lacuevadeldinosaurio.com


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