Jorge Rial se enojó en serio esta vez

Laura Ubfal: de profesión mentirosa.

Decía Goebbels, mal nombre para estos días de antisemitismo, “miente, miente que algo quedará”. Frase que la podría haber acuñado con tranquilidad Laura Ubfal, otrora periodista seria y hoy empleada del mejor postor. Como hacen todos aquellos que no tienen información propia, la ex jurado de Tinelli se despachó hoy con la lectura de los ratings en el programa de Oscar Gonzalez Oro en Radio 10.

Pero lo que la diferencia de los demás lectores de gacetillas es que con una desfachatada frialdad, a la hora de llegar a los números de “Intrusos”, decidió restarle dos puntos y en lugar de leer 7.5 como marcaba la planilla que tenía frente a sus ojos, prefirió leer 5.5, como sólo entraba en su cabeza, imaginación, gusto o deseo. Ni siquiera pedirle que lo compare con otros ciclos de espectáculos que apenas superan los dos puntos.

No es la primera vez que la colega que no contaba chimentos y hoy se pelea con cuanta vedetonga se le cruce, se equivoca mal con el tema de las mediciones. Durante todo el año pasado fue el único bastión donde se resistía el embate de Telefe sobre Canal 13. Desde las páginas de su desaparecido blog armaba números para defender la caída de las huestes de Adrián Suar. Usaba los minutos donde ganaba el solcito para armar titulares en defensa de ¿su patrón encubierto?

Ni hablar a la hora de las cifras de los teatros. Allí siempre ganaba Gerardo Sofovich, pese a lograr romper el récord de fracasos el año pasado, de los cuales ninguno se vio reflejado desde la “objetividad” de Laurita Ubfal, pequeña mentirosa de los medios. Por suerte el Negro Oro se dio cuenta del voluntario error de la periodista y la corrigió al aire, salvando así la credibilidad del programa más escuchado de la radio nacional.

Pero no es el primero error de la rubia, ni en su blog, ni en sus columnas, ni en sus intervenciones radiales. Que ponga en riesgo la confianza que algunos pocos tengan en ella sería lo de menos, lo peor es que arriesga la transparencia y honestidad de aquellos que la contratan o la tienen a su lado. A veces el fracaso personal hace que uno desee el del otro. Ese es el caso de Laurita, eterna segundona de los que verdaderamente saben lo que es un éxito. Sólo se le pide que no mienta. ¿Será mucho?

Fuente: primiciasya.com


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