La filosofía oculta de Los Simpson

Homer Simpson es faro y luz para millones de personas en todo el mundo. Su vagancia hiperbólica, su voracidad, su afición por el alcohol, su facilidad para estrangular a su hijo Bart… Una personalidad que se ha convertido en modélica, para escándalo de quienes ven en el éxito de ‘Los Simpson’ una señal del fin de la civilización. Otros, en cambio, ven trazas de Sartre, de Marx, de Nietzsche y hasta de Aristóteles. Es el caso de los autores que participan en el libro ‘Los Simpson y la filosofía’, primera referencia de la editorial barcelonesa Blackie Books. El libro pretende contrastar el corrosivo humor de la familia de color mostaza con las principales líneas de pensamiento de la humanidad.

El lanzamiento del libro coincide con el 20 aniversario de la serie. Una veintena de filósofos y estudiosos estadounidenses, coordinados por el profesor William Irvwin del Kings College, destripan las conexiones filosóficas de la familia que más ha hecho por difundir el modo de vida estadounidense y sus disfunciones. Pero, pese a la sarta de golpes, mentiras y catástrofes provocadas por Homer, en una encuesta realizada por los grandes almacenes Woolworths a 1.000 niños británicos , el 22% de los encuestados afirmó que estaría dispuesto a cambiar a su padre por Homer, un hombre cuyas tres reglas en la vida son las siguientes: “Uno: ‘Cúbreme’. Dos: ‘Jefe, qué gran idea’. Tres: ‘Estaba así cuando llegué'”.

En el ensayo que abre el libro, Raja Halwani se pregunta “¿En qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson?”. Y pasa a analizar si es virtuoso, en el sentido que lo definió Aristóteles, detallando, por ejemplo, “cómo se come el jamón caducado en el Badulaque, se pone malo y acaba en urgencias en el hospital (‘Homer y Apu’). Pero en lugar de denunciar a Apu, se tranquiliza de inmediato cuando éste último le ofrece cuatro kilos de gambas en mal estado”. Una forma ilustrativa de definir la templanza. Pero no acaba ahí la cosa. Los filósofos se atreven a explicar conceptos como la frónesis y los principios del marxismo que residen en el cabeza de familia Simpson, el antiintelectualismo estadounidense a través de Lisa, la virtud de la maldad nietzschiana de Bart o la perspectiva kantiana de la familia.

Así, se puede descubrir que la aparente amoralidad de Homer (“¡Criaturas del espacio exterior! ¡Por favor, no me coman, tengo esposa e hijos!: ¡Cómanselos a ellos!”) y su gusto por el alcohol (“Fuente y solución de todos los problemas”) pueden ser una forma ilustrativa de conocer los principios del saber filosófico. Homer, ahora sí, luz y faro de la humanidad.

Fuente:elmundo.es

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