La historia que no fue

La historia, para el lego, no es sino como la conozcamos, la historia es tan arbitraria como el que la cuenta si no toma de ella el rigor científico de analizar todos los aspectos, de humanizar sus circunstancias, de eliminar toda manipulación, todo contenido falaz, de investigar sus causas y contexto.

Asimismo esta tarea es monumental. Imaginemos que podemos contar la historia reciente de tantas maneras como personas la quieran contar, entonces que nos queda del pasado. Lo que sí podemos es estar seguros de que el paso del tiempo nos librará de la persistencia de los interesados por contar la historia condicionada a sus intereses habrá disminuido proporcionalmente al paso de los años, y a la muerte de los detractores de la verdad. Pero nunca nos libraremos de quienes aprovechan la historia para hacer un cuento de fábulas que justifique sus acciones.

La historia es mucho más que fechas, batallas, cambios de gobiernos, dictadores, demócratas, tiempos de guerra y tiempos de paz, asesinos y pacifistas. La historia nos cuenta el pensamiento humano, sus virtudes y miserias, nos posibilita observar en la distancia, si logramos extraer los prejuicios, como sentían sus protagonistas, como querían el mundo que los rodeaba, sus ilusiones y frustraciones, sus miedos y sus actos de arrojo.

Nos empecinamos en creer que la historia es un cuento de hadas o un cuento de terror. Quienes escribieron la historia no fueron sino hombres comunes que tuvieron un papel preponderante en ella para bien o para mal, muchas veces casualmente otras buscando el protagonismo, pero hombres al fin. La historia es el libro abierto de la conducta humana, y como tal no se debe teñir de blancos y negros, pues el ser humano es en sí mismo toda la gama de colores y principalmente mucho gris.

No debe asustarnos que los hombres que creíamos inmaculados cometieron errores, que en sus vidas personales fueron tal vez egoístas, egocéntricos, prejuiciosos, con brotes de ira y a veces de maldad, simplemente por que fueron hombres.

Lo que sí debemos hacer es buscar la verdad, cualquiera que ésta fuera y entonces deshacernos de los cuentos de hadas que rodean nuestra historia. Transmitirla sin pudor, sin vergüenzas, por que es el reflejo de lo que somos, y si no nos gusta lo que somos la historia nos sirve para corregir el presente en función del futuro que queramos.

Saludos Sergio

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