La Seguridad Renga y sin Muletas

Siempre se dijo que la Justicia es ciega, pero siendo ésta una de las patas fundamentales del problema de falta de seguridad que padecemos los habitantes de la provincia de Buenos Aires, me permito decir que además de ciega es RENGA. Y como consecuencia de este defecto físico de la justicia al caminar, a los bonaerenses nos siguen matando, nos siguen robando y nos siguen violando.-

Para la justicia pareciera ser que los únicos que tienen derechos humanos son los delincuentes, nuestros victimarios, y que a ellos se los debe proteger, se los debe cuidar, se les debe permitir seguir delinquiendo.-

Lamentablemente es así. La justicia le permite a nuestros victimarios continuar en su senda delictiva al otorgar esos permisos, esas libertades, esas condenas morigeradas, esos arrestos domiciliarios, esas salidas transitorias. Desafortunadamente para la sociedad no se analiza bien cada caso en particular y la justicia nos obliga a convivir, día a día,  con la delincuencia que conculca nuestros derechos. Porque los que no delinquimos tenemos derechos. Claro que nuestros derechos no son importantes.-

El juez Schiavo tiene cuatro muertos hasta ahora conocidos en su haber, por su “mala-praxis” judicial al otorgar libremente las tobilleras magnéticas. Estos días fueron públicos y notorios dos nuevos hechos, dos nuevos homicidios en los cuales el “matador” gozaba de permisos transitorios para salir a trabajar, arresto domiciliario, etc. etc.. Y estos son los casos que se saben, que fueron descubiertos. ¿A que juez pertenecen los cuerpos de estos muertos? ¿a que juez responsabilizamos de estos nuevos homicidios? ¿Quién es el responsable de estos casos de “mala-praxis” judicial?

No hablemos solamente de homicidios, consideremos los robos nuestros de cada día que nunca faltan ¿Cuántos de estos hechos fueron cometidos por esos delincuentes que un juez le aliviano la condena dejando que sigan con su raid delictivo? Porque concretamente es la justicia quien les permite seguir delinquiendo abusando de un pseudo garantismo, hoy convertido en “GARANTICIDIO”.-

Tal vez nuestros legisladores deberían analizar la posibilidad de incorporar un nuevo delito al código penal. Un delito denominado “garanticidio”, que podría definirse como todo hecho cometido por un funcionario judicial que en ejercicio de sus funciones, bien o mal ejercidas, permite a una persona imputada de cometer un ilícito seguir delinquiendo, todo esto con un alto costo para la sociedad.-

Las facultades y atribuciones de nuestros funcionarios judiciales ejercidas negligentemente nos llevan a seguir lamentando pérdidas de vidas, pérdidas de bienes, pérdida de seguridad.-

No solo los jueces podrían ser imputados de “garanticidio”, también entrarían dentro del tipo legal los fiscales que no haciendo las cosas como corresponden, no llevando adelante los procedimientos como la ley indica, son responsables de las tan conocidas “nulidades procesales” que permiten que nuestros homicidas, aquellos responsables de nuestro dolor más fuerte y profundo, sean absueltos luego de un largo proceso. Por supuesto que las víctimas seguimos siendo nosotros, la sociedad ofendida por el agravio causado por el delincuente. Pero claro, después aparecen los abogados defensores de los derechos humanos de los imputados y nos quieren cambiar el panorama, diciendo que ellos, los pobres acusados injustamente, son las víctimas del sistema judicial. ¿Acusados injustamente o liberados por un tecnicismo legal?

Entiéndase sarcásticamente por “tecnicismo legal” a una nulidad procesal a la cual un fiscal dio lugar por no dirigir el procedimiento como correspondía y no hacer lo que debía o hacerlo mal, sin seguir todos los pasos indicados por el código procesal.-

Tal pareciera que la justicia y la sociedad somos los victimarios de los delincuentes por un proceso llevado a cabo negligentemente. Me pregunto ¿no será al revés? ¿no seremos los ciudadanos respetuosos de las leyes y de la propiedad ajena las víctimas de la justicia? ¿A algún funcionario judicial se le ocurrió analizar las cosas desde este punto de vista?

Todo proceso judicial implica un gasto para el estado. Pero no solo gastos del poder judicial (sueldos, papelería, gastos operativos, etc. etc.). El gasto también influye en el presupuesto con que dispone el Ministerio de Seguridad para prevenir y reprimir el delito. Contamos con poco personal policial, con pocos recursos, y con recursos tirados. Si, con recursos tirados y desperdiciados, así es. ¿el trabajo y el esfuerzo del personal policial que arrestó a ese delincuente y que luego es liberado como consecuencia del “garanticidio” puesto en práctica por nuestros funcionarios judiciales no cuenta? Esos efectivos que perdieron su tiempo, y algunos casos su vida, ven su trabajo tirado, desperdiciado por la justicia. Porque todos sabemos que los excesos de la justicia en otorgar a quienes no están aún en condiciones de ser reinsertados nuevamente en la sociedad “permisos”, “libertades” ó “condenas morigeradas” , termina siendo más trabajo para el escaso personal policial con el que contamos. Solo Dios puede estar en varios lugares al mismo tiempo, los seres humanos no. No olvidemos que los encargados de nuestra seguridad son solo seres humanos, no dioses omnipresentes que pueden cubrir varios lugares al mismo tiempo.-

En tanto y en cuanto la justicia, en uso de sus facultades “garanticidas”, siga dejando en la calle a aquellos que debieran estar tras las rejas, no vamos a poder vivir seguros, tranquilos y ejercitando en forma plena y total nuestros derechos. No nos olvidemos que tenemos el derecho de transitar libremente por las calles, por las plazas, por esos lugares donde no podemos pasar ni de día ni de noche, por temor a que nos atraquen, por temor a que nos maten.-

Tenemos derecho a vivir, y ese derecho nos es cercenado a diario por aquellos que nos matan por nada, por un par de zapatillas usadas, por dos pesos.-

Nuestros ancianos tienen derecho a una vejez tranquila, y ese derecho les es conculcado diariamente como consecuencia de los terribles ataques que sufren por manos homicidas. Tal vez por las manos de alguien que, algún funcionario judicial, le otorgo un arresto domiciliario o una salida transitoria alguna vez.-

Y tenemos tantos otros derechos que no podemos o no nos dejan ejercer. Y  si seguimos así, es probable que por no ejercerlos terminemos olvidando su existencia. No permitamos que eso suceda, ejercitemos nuestros derechos y reclamemos a nuestros funcionarios. Exijamos que la justicia no de lugar a sarcásticos “tecnicismos legales” y cometa más “garanticidios”.-

 

Dra. Norma S. D´Addato Regner

DNI. 14.393.896

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