La sobrinita de Scioli pegó el estirón

Aunque le molesta, porque recorre con vuelo propio su camino, no dejan de presentarla como la sobrina de Daniel Scioli. Agostina no tiene el perfil de la modelo tonta. Es licenciada en Administración de Empresas y hace pocos meses empezó a trabajar como columnista de moda en el canal de noticias C5N los fines de semana.
A media mañana, con look sencillo e informal, pero cargando una gigante bolsa de papel madera en la que guarda sus cambios de ropa y que lleva a todos lados, Agostina llegó a la cita con una botellita de gaseosa a medio tomar y una sonrisa dibujada en el rostro.
Con 25 años, dejó atrás sus problemas de alimentación y tiene muchas ganas de iniciar una carrera meteórica en la pantalla chica, pero siempre intentando mantener el trabajo desligado de su influyente apellido.

¿Cómo era su vida antes de trabajar en la TV?
Hace unos años dejé el modelaje, estudié Administración de Empresas, me recibí y decidí trabajar en ese rubro. Entré en una petrolera y trabajé un año y medio, pero la relación de dependencia no me gustó. Tenía muchas responsabilidades y el horario de 9 a 18 se empezó a convertir de 9 a 20. Me puse a pensar si me veía haciendo eso toda la vida, y dije que no.

¿Y ahí surgió la posibilidad de estar en los medios?
Así surgió lo de la televisión. Aunque volví al modelaje, siempre sentí que algo me faltaba. Entonces, con la televisión podría explotar algo más, porque ahí hablás, te podés expresar y relacionar con otro tipo de gente, muy distinta a la de los desfiles.

Pasó de cumplir horarios a un trabajo muy errático…
Es verdad. Hay semanas en las que quizá tenés mucho trabajo, vas de un lugar para el otro, y tenés cuatro desfiles en un día y otras en las que no pasa nada. Lo mismo pasa con las temporadas. Cuando se presentan las colecciones, no parás. Por ejemplo, en verano, generalmente hay una quincena donde se va más a Punta del Este por trabajo y después a la costa argentina. Para mí, ir a esos lugares ya no son vacaciones al 100 por ciento, porque siempre hay algún evento, fotos, y mucho trabajo.

¿No le dieron pánico escénico las cámaras?
La verdad es que, cuando te dicen por el retorno, “vamos con vos”, te olvidás hasta de cómo te llamás. Aunque tuve momentos en los que no sabía qué decir, enseguida salí adelante. Aparte, mis compañeros me ayudan mucho, son súper agradables conmigo. Es una experiencia muy buena, sobre todo porque es en vivo y te da mucho training. Además, es mi primera experiencia en tele, así que siento una doble satisfacción.

¿Dejaría de lado al modelaje?
No. Disfruto mucho de las campañas de gráfica. Por ahí, me gustan un poco menos los desfiles. También, por supuesto, quiero explotar lo que estudié y pensaré en un emprendimiento propio en el que disponga más de mis tiempos.

¿Cuál sería?
No sé. Todavía lo estoy pensando.

¿Cómo le escapa a la frivolidad?
Cuesta escaparse de la frivolidad y mantener los pies en la tierra. Para mí, la facultad fue como un cable a tierra, en el que hablaba de otra cosa ajena al ambiente del modelaje.

Pero ya terminó la facultad y dejó el trabajo en la petrolera…
Sí. Ahora mis cables a tierra son mi familia y mis amigas del colegio y de la facultad. Lo que me diferencia de otras chicas que modelan es que muchas vienen del Interior y por eso están un cien por ciento metidas en el ambiente. Yo soy de acá, así que tengo a mis afectos cerca.Continuar leyendo en 24CON La Revista, que ya está en los kioscos

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