La verdad que nadie cuenta de la salida de Diego de la Selección

En la tormentosa conclusión de la “era Maradona” nadie dice toda la verdad. O, para ser más precisos, cada uno cuenta la parte de la verdad que más le conviene. Diego, despechado, aseguró que “ellos”, por Julio Grondona y Carlos Bilardo, sólo piensan “en sus intereses y en su billetera”. Los imputados no contestaron la acusación de manera directa, prefirieron responder por los “delitos” de traición o mentiras seriales.

Lo que pasó realmente en la reunión de dos horas entre Diego y Don Julio. Y qué fue lo que disparó el escándalo, un escándalo que todos los involucrados hubieran querido evitar.

Grondona no le borró a los siete colaboradores, como aseguró Diego en la bien redactada exposición que leyó en la conferencia de prensa en Ezeiza. Le apuntó, exclusivamente, a Alejandro Mancuso. Y le hizo saber algo que se hubiera tolerado si los resultados y las actitudes del cuerpo técnico argentino hubieran sido otras. La convocatoria de más de un centenar de jugadores fue criticada por casi todos, pero las conversaciones de Mancuso con los representantes de muchos de ellos le habrían colmado la paciencia al eterno conductor de la AFA.

La ira de Diego por la cancelación del partido amistoso en Dubai previo a la llegada de Argentina a Pretoria, estuvo vinculada con estos “intereses” cruzados. Grondona “le pegó en la mano” a Diego, apuntan fuentes del Comité Ejecutivo de la AFA, todavía calientes por los permanentes desplantes del DT en Sudáfrica y por el contenido de la carta pública.

“Él puede decir lo que quiera porque tiene todavía la impunidad del ídolo: hizo mucho como jugador por Argentina pero como técnico es un manijero y no hizo ninguna autocrítica, porque si la hubiera hecho tendría que haberse allanado a aceptar que se arme un nuevo equipo de colaboradores”, relató la fuente consultada. “El problema era Mancuso y el manejo que tenía, pero si Diego lo avala de esta manera el problema ya no es Mancuso, sino Diego”, añadió el dirigente.

Con medias palabras, con guiños cómplices, con advertencias, Bilardo salió a cruzarlo a Diego. Una lectura detenida de las declaraciones del manager arrojan algo de luz sobre el trasfondo de la decisión que Grondona le llevó, “cocinada”, al Comité Ejecutivo. El “Narigón” habla de representantes, de jugadores, de actitudes “que no van”. Y advirtió que no se va a comer “esta galletita”. Como muchas veces en el pasado, anunció una conferencia de prensa para el lunes, como para darle tiempo a algunos a recapacitar. ¿Por qué no dijo ya lo que tiene que contar? ¿Acaso es un mensaje mafioso?: “Diego, callate porque hablo”, parece decir.

Pero nadie va a admitir la verdad. Ni los protagonistas ni los medios de comunicación ligados al negocio del fútbol. Lo cierto es que, aunque Grondona no quería que Mancuso siguiera, hasta esta semana no contaba con “elementos” precisos para reclamárselo a Maradona. En la áspera reunión del lunes pasado, los “elementos” habrían aparecido. Y la situación no dio para más.

Fuente:minutouno.com.ar

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