Las cábalas de los políticos para las urnas

Provincia. El próximo domingo, cuando sea la hora de ir a votar, Ricardo Alfonsín, segundo en la lista del Acuerdo Cívico por la provincia de Buenos Aires, se pondrá una campera de gamuza marrón que le regaló un amigo. Es la misma con la que recorrió la provincia durante la campaña: “La uso siempre porque me trae suerte”.

Su compañera, Margarita Stolbizer, no se vestirá de manera especial, pero cumplirá a rajatabla la misma rutina que en las elecciones de 2007 la condujo a un segundo lugar. Con el televisor apagado y sin contacto con sus colaboradores, cocinará y compartirá el almuerzo con toda su familia. No saldrá de su casa hasta después de las dos de la tarde. “Ahí sí, una vez que sale de ese clima hogareño, se mete de lleno en el despelote del búnker”, cuenta un colaborador que sufre el “aislamiento absoluto” de la candidata en las primeras horas del día. 

Esta vez, Néstor Kirchner tendrá que hacer malabares para cumplir la cábala que mantiene hace años. Con nuevo domicilio bonaerense y búnker capitalino, al ex presidente se le va a complicar para votar, como lo hizo siempre, en compañía de su hija Florencia: ella vota -por primera vez- en Santa Cruz. Pero más complicado todavía será comer el clásico asado que acostumbra hacer con sus amigos en Río Gallegos.

Daniel Scioli, compañero testimonial de Néstor, es un hombre de rutina. Su hija Lorena le contó aPerfil.com el plan familiar para el domingo: “Desde el ’97, en el día de las elecciones acostumbramos a desayunar e ir a votar temprano. Con Karina siempre lo acompañamos.” Después, dice, “almorzamos en familia y esperamos los resultados. Como verás, nada del otro mundo, pero siempre dio resultado”, exclama.

Francisco De Narváez saldrá de su casa después de desayunar. Según sus planes, llegará alrededor de las 11 de la mañana para votar en una escuela de Luján. A las 3 de la tarde, el candidato del PJ disidente, acompañará a su mujer, Agustina Ayllón, que deberá depositar su voto en La Plata. Después sí, “el Colorado” seguirá online -desde el búnker de Costa Salguero- el resultado de los comicios.

Cuando Perfil.com indaga por su cábala, Claudia Rucci lanza una carcajada. “Acá mi marido me está sugiriendo algunas, pero no se pueden decir”, dice la hija del asesinado líder de la CGT, José Ignacio Rucci, y después aclara: “Voy a tener que inaugurar una, porque para mí es la primera elección”.

Martín Sabbatella dice no ser supersticioso. Sin embargo, el domingo desayunará en la misma estación de servicio de Morón -como en cada elección- junto a Guillermo, el mismo amigo que cada dos años lo acompaña a tomarse un té con leche, jugo de naranja y comer algunas medialunas. A las 10.30 en punto, votará, y al mediodía irá a almorzar con su esposa y su hija, de quienes se despedirá poco antes de las 15, para instalarse de lleno en su búnker.

Ciudad. El candidato a diputado de Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, elige la ironía para reírse de la mística cabulera: “Yo no tengo ninguna cábala, pero el domingo voy a usar todas las que tenga a mano”, dice quien está llamado a ser la revelación en estos comicios que comenzarán a desarrollarse en cuestión de minutos.

Elisa Carrió, tercera en la lista del ACyS en Capital, dice que está más allá del bien y del mal. Ya aclaró que, gane o pierda, entre o no, siempre estará, como una madre. Y parece que lo suyo no son las cábalas, sino la fe. Es por eso que, como hace todos los días de su vida, Lilita irá a misa; lo que aún no sabe es si rezará en la iglesias antes o después de poner su voto en la urna.

Su delfín, Alfonso Prat Gay, un hombre más vinculado con los números y la economía, tampoco es amigo de las supersticiones. “No tengo cábalas para ese día. Voy a desayunar temprano con mis tres hijos y después voy a ir a votar”, responde escueto ante la consulta de Perfil.com.

Gabriela Michetti, primera en la lista del Pro, va a levantarse a las 9 para desayunar con su hermana, que llegó de Francia especialmente para estar con ella. Tiene planeado salir a las once en punto para votar lo más rápido que pueda: a las doce tiene que estar en la iglesia para asistir a misa, tal como lo hace todos los domingos. 

Luis Zamora no hará nada fuera de lo común antes de ir cumplir con su deber democrático. El candidato de Autodeterminación y Libertad, último referente de izquierda en lograr más del 10% de los votos porteños, irá a sufragar lo más temprano posible y después se dedicará a recorrer las escuelas para seguir de cerca el escrutinio. En pocas palabras, Zamora será su propio fiscal, siempre con un mate como fiel compañero de espera.

En Córdoba, Luis Juez vive una elección especial, en busca de revancha por la votación que, denuncia, le robaron en 2007. El ex intendente tiene previsto votar bien temprano, almorzar en familia y a las 17 ir a su búnker en el Sheraton. Pero antes de todo, lo probable es que vaya al cementerio a visitar a sus padres. Sucede que por tradición, Juez lo primero que hacía era llevar a su madre a votar. “Esta vez, lamentablemente, no podrá ser porque su mamá falleció”, cuentan a Perfil.com en su entorno. No hay dudas que para él será una eleccion distinta.

(*) redactores de Perfil.com

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