LOS BRUTOS VOLUNTARIOSOS

¿Qué lleva a un ser humano a transformarse en “político”? ¿Es ambición, vocación o el miedo a que le toque a otro que es peor que el?

La definición me pareció oportuna, y la quiero extender a un concepto que goza en esta sociedad, en forma simultánea, de respeto y descrédito (contradicción no extraña tratándose de argentinos): el liderazgo.

Es decir: es común odiar al jefe pero, también querer estar en lugar de él. Detestar la conducta arbitraria del propio padre, pero años después al tener que ocupar también el papel de padre ser más injusto y pesado que él.

¿Qué es lo que lleva a alguien a convertirse en líder? ¿Su afán de mandar? ¿Su necesidad de gratificación personal siendo obedecido? ¿Tener un gen sintonizado en el “macho alfa”?

No es el propósito de este vulgar escrito encontrar respuesta fácil a la incógnita que intentan develar en vano cientos de tratados de management, psicología y de una u otra manera todas las ciencias humanas.

Pero lo que siempre me resultó curioso en la aparición de los líderes, es cuando surge uno que se sabe que “no quería asumir tal responsabilidad” y “debió hacerlo”. ¿No presenciaron tal fenómeno? ¿No les pasó alguna vez?

A mí, sí.

Es ese vacío de poder que se hace patente en el momento en que en los grupos humanos deben definir quién va a conducir, y todos dan un paso atrás.

El antiguo concepto de “primus inter pares” precisaba que ante la falta de líderes obvios, se debía elegir quién, entre todos, quedaba habilitado para conducir. ¡Y así salían las cosas!, con monarcas a los que les parecía normal nombrar ministro a su caballo…

¿Y cómo suelen terminar esos vacíos de poder? Con la conducción de los más voluntariosos, los que menos miedo demuestran, o los que “no supieron decir que no”. Como define nuestro interlocutor Flipi, brutos pero voluntariosos.

Claro que cuando esta fórmula trasciende los términos domésticos del consorcio, el club del barrio o la simple barra de la esquina, y llega a la política, se transforma en drama nacional y las consecuencias suelen no ser tan felices.

Fuente: carlygom www.igooh.com

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario