los prejuicios de la Justicia contra la mujer

Mujer y justicia: el caso argentino, se llama el libro escrito por Cristina Motta y Marcela Rodríguez, que se integra en un proyecto del Banco Mundial para desarrollar investigaciones empíricas en temas de género, coordinado por Sandra Cesilini. El libro desentierra historias como la siguiente.En 1996, la señora A. E. A. fue a un asesor de menores para insistir en la denuncia de una situación de violencia familiar. El asesor mandó decir una vez más que no podía atenderla. Ella se enojó, tal vez gritó. El asesor de menores encontró entonces tiempo para atenderla, pero “pudo percibir un estado de agresividad muy grande y un estado de permanente demanda”, y entonces solicitó que la mujer que le pedía ayuda fuese revisada por tres psiquiatras del Cuerpo Médico Forense para evaluar su posible insania y una eventual internación. El caso de A.E.A. llegó a la Corte Suprema, que admitió la solicitud del asesor. Según las autoras, este caso es “uno de los más reveladores del tratamiento discriminatorio que reciben las mujeres por parte de los tribunales”.

Es que, observa Marcela Rodríguez, el abuso del asesor “se anota en el estereotipo de que las mujeres que actúan aguerridamente son ‘histéricas’ o directamente ‘locas’. En cambio, un hombre que se comporta agresivamente en una situación así es alguien que está haciendo valer sus derechos”.

La emoción violenta que a la señora A.E.A. casi la llevó al manicomio sirvió en cambio para que la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires redujera la pena de un hombre que había matado a su esposa. Se trata del “caso Brizuela”, que se falló en 1989: entre los argumentos de los jueces figuró “el abandono de la esposa del hogar conyugal, conducta que causa al marido un daño material: cuidado de la casa, atención de la cocina y limpieza”, ya que “su indudable deber era acompañarlo espiritual y materialmente, contribuyendo con su presencia, comprensión y cuidado de esposa a que él superara su enfermedad”, consistente en “la falta de sensaciones sexuales”.

Las autoras disciernen que también, aunque parezca paradójico, hay violencia de género en fallos

Todo el artículo acá

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario