Massa está pensando en renunciar

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Días atrás el jefe de Gabinete le reveló a su grupo íntimo que piensa en volver a ser intendente de Tigre, aunque nadie cree que tomará tal determinación. Extremistas, piensan que si renuncia “el gobierno nacional tendrá problemas”.

por

Alejandro Cancelare

Hace diez días, Sergio Massa reunió a su grupo íntimo de poder territorial en Tigre y comenzó a sondear su “vuelta a casa”, tal cual calificó al operativo retorno uno de los presentes en aquel encuentro en la Presidencia de la Nación. A los pocos presentes les preguntó qué pensaban, si estaban dispuestos a seguirlo y sólo escuchó algún interrogante sobre los costos y beneficios que tendría semejante decisión, que significaría la ruptura lisa y llana con el oficialismo kirchnerista del cual él es jefe de Gabinete.

Ninguno de los invitados a la Casa Rosada sabía de lo que se trataba. “No sé si de verdad lo quiere hacer, pero sí estoy seguro que necesita más catarsis que la que habitual”, dijo uno de sus hombres de confianza, quien negó cualquier posibilidad de renuncia.Sin embargo, no hubo mucha sorpresa cuando el puñado de dirigentes que llegaron desde Tigre escuchó la novedad. La vuelta a casa, quizás justo el día en que se cumplirá un año de gestión de Cristina Kirchner, el 10 de diciembre.

“El tema que si nos vamos esto se cae abajo”, dijo Massa, consciente del impacto que provocaría su salida de la jefatura ministerial pero, quizás, sobredimensionando la importancia de cualquier funcionario en un esquema como el actual, donde Cristina gobierna pero es Néstor Kirchner el que conduce políticamente la gestión.

“Hay dos ministros que si tienen un perfil propio tendrán problemas durante estos cuatro años. Uno es el jefe de Gabinete, el otro es el ministro de Economía”, reflexionó un politólogo que prefirió el anonimato porque cotidianamente convive con el núcleo duro kirchnerista.

La situación también tuvo su exposición en el programa de Mirtha Legrand, cuando todo el estudio quedó perplejo al enterarse del entredicho que en ese momento mantuvieron Massa, el invitado, con Kirchner, el televidente. “Andate de ahí ya mismo”, le dispararon desde el otro lado del teléfono. El jefe de gabinete no lo hizo.

Dos de los tantos funcionarios que trabajan en otro ámbito pero en el que Massa todavía lucha por considerarlo como propio ratificaron que “las cosas con el flaco (por el ex presidente) no están bien… Pero es fluctuante, una semana sí, la otra no, y así… Pero que se vaya, ni loco”.

Un poco por “bocón”, como lo calificó una fuente y otro poco por “hartazgo”, el día anterior a la reunión de la Casa Rosada, el intendente interino le había dicho a Mariano García Realini en su programa Región Norte: “El intendente de Tigre sigo siendo yo, sólo que estoy en uso de licencia. Habrá que ver en diciembre lo que pasa”.

Además, dentro del elenco ministerial, su relación con sus supuestos dirigidos no es la mejor. Apenas asumió se supo que iba a ser más que tirante la relación con Florencio Randazzo, quien esta semana se sumó dos puntos vitales: participó de la reunión cumbre con Monseñor Jorge Bergoglio y la Presidenta, y logró colocar a una persona de su confianza como ministra de Producción: Debora Giorgi.

“Pero lo que nunca tuvo que haber hecho es intentar influir en las decisiones y posturas de Cristina como lo hizo, inclusive yendo a contramano de lo que pensaba Néstor”, expresó una calificadísima fuente del Ministerio de Infraestructura que conduce Julio De Vido. Y eso, en la lógica K, es lo peor que hay para mantenerse a flote de cualquier lugar.

Para incrementar los rumores, desde la Casa Rosada trascendió el malhumor de la presidenta con buena parte de su gabinete, y se incluyó al propio Massa en la lista. Nadie explicó por qué levantó toda su agenda del día.

Por estas horas Massa mide cada actitud que adopta y piensa sobre los pasos a seguir. Sabe que si se va su relación con el oficialismo terminaría en ese mismo instante. Seguramente tendrá cobijo en el duhaldismo, pero no conseguirá demasiados aliados entre sus futuros pares, los intendentes. Algunos porque lo consideran “demasiado joven”, otros porque no soportan la catarata de actividades que desarrolla,que los opaca, y los menos porque mantienen viejas rencillas seccionales, tal el caso de Mario Ishii, su presencia en las reuniones seccionales pasarán a ser una “pesadilla”.

Uno de los habituales referentes del Conurbano que mantiene diálogo con el ex presidente, sin embargo, niega esta situación de tirantez: “Cuando los veo, siempre se bromean, hacen chistes, no da la impresión de que se quiera ir, no le den bolilla a los rumores”, dijo tajantemente.

Por ahora, es uno de los pocos que se menciona para encabezar la lista de diputados el año próximo por el oficialismo. Sólo en su inteligencia, astucia para manejarse en los momentos extremos y en su terquedad a sentirse abatido estará la decisión final sobre su continuidad o su renuncia.

Fuente: 24con.com


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