Mendoza:Mensajes apocalípticos, escritos con fibrones y colgados en los árboles

Por estos días, si es que la rutina le dejó un tiempo para la contemplación urbana, seguramente habrá notado que en las proximidades del hospital Central, entre otros lugares, muchos de los árboles sostienen carteles con leyendas religiosas. “Sólo a Dios debes honrar y servir”, reza uno de ellos. Otro: “Perdón Jesús, el castigo que recibiste era para mí”. Uno más: “La verdad (Jesús) os hará libres”. Y la lista sigue con mensajes que tienen el mismo tono. 

En calles aledañas al hospital, en las pasarelas del Acceso Este, en la terminal de ómnibus, en el parque Central, en Godoy Cruz, en cabinas telefónicas o en la calle San Martín estos misteriosos mensajes anónimos atraen nuestra atención. Adheridos a los árboles con un sable sin remaches, como cantara Serrat, y escritos sin grandes producciones -generalmente hechos a mano- y de colores rojos o azules, los letreros invitan a reflexionar, al menos unos segundos, a los transeúntes que distraen su mirada.

En el contexto operan las voces que hablan del fin del mundo en 2012. Nostradamus, las profecías de los indígenas Mayas, los desastres naturales como los terremotos y tsunamis en Japón, y varias teorías sin confirmar, pero que circulan en la red provenientes de organismos científicos como la NASA, entre otros, parecen ser caldo de cultivo para el surgimiento de estos mensajes que ven en Dios y en Jesús el camino para salvarse de un final que aparece como inevitable.

Como se viene resaltando, para los mendocinos el asunto no ha pasado desapercibido. “Me dan un poco de miedo, porque me da la sensación de no saber o no entender qué es lo que quieren decir y hacia donde va dirigido el mensaje. Pero dentro de la vorágine de carteles que hay en la ciudad, me llamaron mucho la atención”, explicó Marta (28), quien viene a diario a trabajar al Centro.

Adrián (24) de Las Heras, por su parte, manifestó una actitud desinteresada respecto del asunto. “Sí, los he visto, pero la verdad es que no les presté mucha atención porque nadie va a cambiar mi modo de pensar.  Mucho menos un cartel pegado en un árbol”, indicó el joven con algo de humor.

Paula, quien trabaja en el Centro en la edición de videos, también opinó: “Los respeto, me parece que todos pueden expresarse, pero no me generan nada. Me parecen frases gastadas, como de plástico. No me influyen en lo más mínimo”.

Fuente:losandes.com.ar

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