No diga que no se lo advertí!!!

Abel Parentini Posse empezó el día tratando de no levantar más polémica. Con un “No viene al caso”, intentó eludir las preguntas sobre su posición prodictadura. En segundos, sus convicciones vencieron la estrategia PRO: “En los últimos años se han publicado libros con otra visión, como el de Yofre”, se sinceró en diálogo con Continental.

Y como está de moda por estos días “todo tiene que ver con todo” o coo decía mi abuela (en paz descanse) Dios los cría y el viento los amontona … Sucedia casi al mismo tiempo que en otro lugar, el mismo libro era levantado a modo de bastión o dejado lánguidamente en el regazo para que todos lo vieran.

Era el porcesado Alfredo Astíz( el angel negro), en el primer día del juicio que se le sigue junto a otros 18 represores por los crímenes de lesa humanidad acontecidos en lo que conocemos como el campo de detención Esma.

Cuando los imputados estiraron sus brazos para que los esposaran, sobrevivientes y familiares comenzaron a cantar: “Como a los nazis, les va a pasar…”. Astiz los miró y les mostró la tapa del libro Volver a matar, de Juan Bautista Yofre, el ex jefe de la SIDE investigado por ejercer el oficio en el ámbito privado. La provocación de quien en 1998 dijo ser “el hombre mejor preparado para matar políticos o periodistas” generó la reacción de Yanzón, quien reclamó sin suerte la intervención de los secretarios del tribunal. El Rata Pernías sólo atinó a pedir silencio con el dedo sobre la boca. Arriba las cotorras se volvieron a alborotar:

–¡Terroristas! ¡Terroristas!(pagina12.com.ar)

Lo que sigue lamentablemente son declaraciones reales de Astíz.

En el 82 le dije a un amigo que me preguntó si había desaparecidos : seguro, hay seis mil quinientos. No más de diez mil, seguro. Así como digo que están locos los que dicen que eran treinta mil, también deliran los que dicen que están viviendo en México. Los limpiaron a todos, no había otro remedio.
– ¿Qué quiere decir “los limpiaron” ?
– Los mataron. ¿Qué iban a hacer ? Ya estaba la experiencia del 73, que los habían metido presos, y después los amnistiaron, y salieron. No se podía correr el mismo riesgo. No había otro camino.
– Salvo el camino de la justicia.
– Imposible. Te voy a decir por qué. Hubo dos razones. La primera, que era imposible probarles nada. No había una prueba contra ninguno. Todavía no se les pudo probar nada. Si el único que juicio que avanzó un poco y después de que el juez trabajó como loco fue el juicio contra (Mario Eduardo) Firmenich. Ésa es la diferencia entre el terrorista, el guerrillero y el subversivo. El subversivo no deja huellas, ni pruebas, no se le puede probar nada. Pero había una segunda razón, y es que las Juntas fueron cobardes. La verdad es que fueron cobardes, no se bancaron salir a decir que había que fusilarlos a todos. Pero tenían razón. En aquella época (Francisco) Franco había puesto en España la pena de muerte para los etarras que mataban civiles. Y estaba el proceso contra dos de ellos, que duró años, hubo movilizaciones en la calle, de todo, hubiera sido una locura tenerlos más tiempo encerrados
– ¿Cómo los mataban ?
– No sé, yo hasta ahí no llegaba. A algunos los matábamos en los tiroteos, pero a otros no sé qué les pasaba, yo los entregaba vivos.
– ¿A cuántos mató usted ?
– Nunca le hagas esa pregunta a un militar.
– ¿Por qué ?
– Porque preferimos no saberlo.
– ¿Usted participó en alguno de los vuelos en los que tiraban gente al río ?
– No, yo no estuve nunca en los vuelos.
– Pero sabe cómo eran.
– Yo hablo por las cosas que hice. A mí me decían : andá a buscar a tal, yo iba y lo traía. Vivo o muerto, lo dejaba en la ESMA y me iba al siguiente operativo.(fuente:taringa.com)

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