No soportó el crimen de su papá y se pegó un tiro

Federico Pizarro nunca pudo superarlo. Le mataron a su viejo Guillermo hace casi 5 años. Fue el 25 de marzo de 2005 en un video club ubicado en pleno centro de Castelar y habían sido dos menores, en un intento de robo. Lo peor de ese día fue que el joven, que por entonces tenía apenas 16 años, tuvo que reconocer el cuerpo. La imagen no se borró nunca de su cabeza. El recuerdo lo terminó liquidando: Se suicidó en su habitación el lunes pasado.

Eran aproximadamente las 7 de la mañana. Su hermana, Sol se fue a trabajar como un día normal. “No escuchamos nada”, dijo a 24CON. Ni ella ni su madre, Ángeles Esles, quien tuvo que salir adelante con dos hijos después de perder a su marido, imaginaron que el final sería tan trágico. La mujer, ahora, “está destrozada”.

Federico tenía 20 años. Vivía en su casa de Castelar Sur y en el último tiempo prefería pasar las horas dentro de su cuarto. “Tenía altibajos, había temporadas que estaba bien y otras que no. Pero en estos días estaba mejor, por eso nos tomó de sorpresa”, confesó Sol.

Nunca quiso hacer ningún tipo de tratamiento psiquiátrico. Tampoco quiso ayuda de sus amigos. Así lo explicó a este diario Alicia Angionno, titular de Madres y Familiares de Víctima, y conocida directa de la familia Pizarro.

El joven ya había pensado acabar con su vida. Buscó un viejo revólver escondido en su casa y que pertenecía a su padre y, por esas vueltas trágicas de la vida, tomó la decisión de suicidarse. Fue en su propio cuarto y de un tiro directo en la cabeza.

“El familiar de una víctima no está preparado para que pasen este tipo de hechos. Si fuera una enfermedad, uno lo va aceptando porque otra no queda. Pero es muy fuerte”, concluyó Angionno.
La causa Guillermo Pizarro

Por el crimen del hombre hay un detenido. La familia espera que este año se eleve la causa a juicio oral. Su muerte se sucedió en minutos. Ese día de marzo del 2005, dos chicos de 17 y 20 años ingresaron al video club The Wall, emplazado en Arias al 3400. Guillermo estaba adentro, había ido a devolver una película.

Los delincuentes primero quisieron hacerse socios, pero volvieron a los minutos e intentaron robar al comerciante. “Uno de ellos encaró hacia el fondo y el otro se quedó en el mostrador y me apuntó con un arma. En ese momento había once personas en el local”, dijo a Clarín Carlos Ferrero, el dueño del video club.

Pizarro forcejeó con uno de ellos. Luego se oyó un disparo. se oyó un disparo, había muerto en el instante. “El ladrón que estaba en el fondo salió corriendo, saltó las rejas y escapó. El otro entró de nuevo, me amartilló el arma en la cabeza y me grito casi llorando ‘abrime la puerta’. De los nervios no encontraba la llave y le di un destornillador para que la abriera. Como no pudo me volvió a amenazar con el arma. Entonces salí yo, le abrí y pudo escapar”, recordó el comerciante.

A los pocos días los dos asesinos fueron detenidos. Uno de ellos apodado “Cara de pizza”, de nombre Marcos Agustín Díaz (20), quien fue entregado por su propia madre a la policía. El segundo, fue puesto a disposición de un Juzgado de Menores, porque en su momento tenía 17 años.

Fuente:24con.com

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