Otra de Aerolíneas:DEJÓ VARADO EN MADRID A UN CHICO CON UNA ENFERMEDAD NEURODEGENERATIVA

Santiago Vásquez es un chico cordobés de ocho años y sufre una grave enfermedad neurodegenerativa llamada Batten, que afecta funciones básicas como la vista y la motricidad. Su familia logró –con ingenio y empeño– juntar 30 mil dólares para viajar a China, donde se le realizó un exitoso tratamiento con células madre. Pero la satisfacción pronto se vio empañada por culpa de un fastidioso percance con Aerolíneas Argentinas, que en el aeropuerto de Madrid –escala de vuelta– se negó a subir al chico en el avión. Con un gran esfuerzo monetario extra por parte de sus padres, Santiago pudo emprender el regreso, pero con otra empresa aérea.

Con rifas, peñas y un arduo trabajo de difusión del caso en la capital cordobesa, la familia de Santiago pudo juntar en tiempo récord –empezaron la movida el 18 de agosto– el dinero necesario para realizarle al nene un tratamiento con células madre en China, el país más avanzado en ese tipo de técnicas. En este caso se buscaba reponer las células neuronales que a Santiago se le fueron muriendo poco a poco desde los cinco años, lo que le trajo problemas para mantenerse en pie, para ver y para hablar. Sin ese tratamiento, además, su expectativa de sobrevida no superaba los siete años.

El viaje se realizó el 9 de noviembre y la estadía en China –en la ciudad de Pekín– duró hasta el 18 de este mes. El tratamiento salió perfecto, todo era alegría, hasta la vuelta. De Pekín viajaron a Bruselas, de allí a Madrid, donde debían partir hacia Buenos Aires. Pero en Barajas, aeropuerto de la capital española, no los dejaron subirse al avión de Aerolíneas Argentinas que los iba a traer de regreso al país.

“Como la enfermedad de mi hijo es neurológica, uno de los síntomas son las convulsiones, como ataques de epilepsia. Le pasa cada dos o tres meses. Justo en el vuelo de Bruselas a Madrid, tuvo convulsiones, y por eso después Aerolíneas se negó a que Santiago viajara porque decían que no estaba en condiciones”, explicó a este diario Marcelo Vásquez.

Al llegar a Barajas, a Santiago lo trasladaron a un hospital donde le suministraron medicación anticonvulsiva y le dieron el alta. Pese a que eso significaba que ya no había riesgos de nuevas convulsiones, la negativa de Aerolíneas siguió firme. Al niño y a su madre no les quedó otra que irse a un hotel. Al tanto de la situación, Marcelo Vásquez se comunicó con Aerolíneas en Buenos Aires para exigirles una explicación y, sobre todo, una pronta solución. Desde la empresa estatal le dijeron que debían presentar en España un certificado especial de viaje para personas con problemas de salud llamado MEDIF. Uno igual al que ya habían presentado a la ida y que, supuestamente, valía también para la vuelta. “Pero ellos insistían que con las convulsiones que tuvo Santiago era necesario un nuevo MEDIF”, señala Vásquez.

Consultado por este diario, un vocero de Aerolíneas admitió que pidieron un certificado médico “porque el nene había tenido convulsiones en el vuelo de Bruselas a Madrid” y señaló que “se le ofreció también al padre un médico a cargo de Aerolíneas para que lo acompañara en el viaje, oferta que fue rechazada. Tomamos esa medida para poner en riesgo al vuelo y al resto de los pasajeros”.

El padre de Santiago asegura que a la empresa no le alcanzó ni siquiera con el nuevo MEDIF. Según Vásquez, el contratiempo ya no era simplemente una cuestión de dinero, tiempo, e incomodidad: a Santiago se le acabaron los medicamentos y eso colmó la paciencia de su papá, que desesperado decidió comprar pasajes por Air Europa para el regreso del niño y su madre.

Gastó la friolera de seis mil dólares. Santiago recién llegó ayer, después de seis días y seis noches en Madrid. “El gerente general de Aerolíneas en España le decía llorando a mi esposa que no se explicaba cómo podía pasar esto y que estaba arrepentido porque era consciente de que era una injusticia”, dice Marcelo Vásquez.

Ahora los padres de Santiago van a denunciar a Aerolíneas. “Estamos muy enojados. Aerolíneas es de todos y no quiero que haya inútiles trabajando. No tuvieron ni el detalle de mandar un médico para que lo revisaran. Mi hijo tiene ocho años, es discapacitado, era pasajero en tránsito y a ellos no les importó nada”.

Fuente:criticadigital.com

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