Pedofilia: Secuelas en las víctimas y perfil del victimario

Si bien se califica a los pedófilos como personas normales que sienten cierta atracciónq ue está por fuera de los cánones morales y legales, hay ciertas características que pueden ayudar a reconocerlos. Por otra parte, los resultados de sus acciones, en caso de pasar de la mera atracción al abuso, generan secuelas en los abusados que, de no gozar de la asistencia adecuada, se vuelven permanentes.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) – La pedofilia, considerada por casi todos los países del mundo como un delito, es la inclinación sexual por parte de adultos a sentir una atracción sexual hacia niños o adolescentes. Sin embargo, la pedofilia en sí resulta una mera atracción, sin que necesariamente resulte de ella el abuso sexual.

La pedofilia es una compulsión considerada incurable por la psiquiatría. y el perfil de un pedófilo tiene algunas características que están identificadas.

El perfil del pedófilo obedece al de un varón, de entre 30 y 50 años, que no tiene sentimiento de culpa y aunque aparenta normalidad es inseguro, inmaduro, con dificultades de comunicación y desajustes de personalidad, sobre todo en la esfera de las relaciones sociales.

El pedófilo generalmente ha tenido experiencias sexuales prematuras y ha sufrido disfunciones familiares: padre ausente, madre enferma.

Puede que el pedófilo haya tenido una madre neurótica, obsesiva, dominante, autoritaria, sádica y violenta, con un padre pasivo o ausente, colérico no manifestado. Generalmente, la pedofilia puede ser provocada por presenciar actos sexuales durante la niñez, haber sufrido accidentes físicos en areas genitales o presenciar acontecimientos similares, haber tenido contacto cercano con otros niños o niñas (no hermanos) en los que se sostiene un evento cuasi-sexual (debido a la interpretación según edad del infante). Traumas de tipo sexual en general

Al final de un estudio con más de 230 pacientes pedofilos en la Clínica Institucional Psiquiátrica de Recuperación del Condado de Milwake en USA, se encontraron estas condiciones. Son los rasgos o perfiles más básicos predominantes al tratar a los pedófilos. No es que se cumplan todos estos rasgos de forma fidedigna, sino que son en promedio los más frecuentes. Sin embargo, por lo menos existe una similitud de un 50% . Los pederastas, en cambio, agregan a esta lista de rasgos todo un conjunto de ingredientes de psicosis, neurosis y perversiones tales como: sadismo, violencia, agresión y inaptabilidad social completa.

Tambien se debe tener en cuenta que los pedófilos tienen un conjunto de aptitudes psicológicas para hacerse pasar por inadvertidos. Parecerían no padecer de ningún trastorno, ni parafilia o perversión. Pueden ser, incluso, individuos de gran respeto (como el caso de Corsi), famosos, grandes y muy exitósos comerciantes. Sin embargo pueden dislucidar a todos con sus estridentes personalidades, que en fondo ocutlan a ese niño que sólo piensa, desea pero no habla. Y ahí entonces radica un considerable marco de referencias por el cual avalamos que ese niño recóndito en la mayoría de los paidofilos es al que hay que regresar para ser tratado y no al “aviejado” y escamoso adulto melancólico que sabe fingir. Todo esto a través de un psicoánalisis serio al junto de una buena dosificación de hipnosis psíquicamente impulsada o médica.

Pero, en ningún caso -y lo peor es que hay una mayoría de población a la que esto no le ha de parecer tan obvio-, el paidófilo no tiene un perfil potencialmente criminal ni es peligro alguno para los niños por el hecho de serlo. Los asesinatos, abusos y agresiones contra mujeres -que son el pan de cada día-, los ejecutan hombres que entran en el canon de sexualidad socialmente admitida, adulta y hétero, donde se supone que la realización del deseo puede producirse sin forzamiento ni violencia. Por tanto, al pederasta como al maltratador, no los define ni los impulsa el deseo, por lo que el deseo no puede ser sospechoso ni criminalizable.

Las secuelas en sus víctimas

El psicólogo José Antonio Luengo explica que los pedófilos suelen cometer su primer abuso en la adolescencia, que son reincidentes compulsivos y buscan constantemente la gratificación sexual.

En cuanto a las consecuencias del niño que ha sufrido este tipo de abusos, este especialista señaló que depende de las características del abuso, la frecuencia, la duración de la relación con el abusador y la edad del niño.

No obstante, dijo que a corto plazo suelen aparecer:

-Problemas de sueño.
– Pérdida del control de esfínteres.
– Retrasos en el desarrollo o regresiones.
– Problemas de rendimiento escolar
– Hiperactividad.
– Conductas autolesivas.
– Miedo, culpa y vergüenza.
– También pueden presentar cuadros de depresión, ansiedad, baja autoestima.
– Pueden rechazar su propio cuerpo, mostrar rencor y desconfianza hacia los adultos y/o tener conocimientos sexuales no adecuados a su edad.

Luengo agregó que los efectos tienden a disminuir con el tiempo si hay un tratamiento adecuado, con apoyo familiar, social y psicológico, y evitando por encima de todo la revictimización.

Trastornos de la alimentación, hipocondría, inhibición erótica y disfunciones sexuales, depresión, ansiedad, baja autoestima y retraimiento social son las consecuencias, a largo plazo, que pueden sufrir las víctimas de abusos sexuales que no han contado con un tratamiento adecuado.

 

Fuente: Urgente 24

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