Peligro: Las estaciones de servicio abandonadas pueden explotar

“El problema son los tanques que están enterrados bajo las estaciones, si tienen gas hay peligro de explosión y si no tienen terminan filtrando y contaminado la zona. Hubo una mala experiencia con una estación de servicio que está a dos cuadras de la cancha de Estudiantes de Caseros en la calle Urquiza; se rajaron los tanques y hubo filtraciones. Hubo una mezcla de combustibles y napas freáticas se contaminó el subsuelo en varias decenas de metros a la redonda”.

El organismo encargado de regular la venta de hidrocarburos es la Secretaría de Energía la que estipula ante el cierre de una estación de servicio “los tanques, cañerías conexas y/u otras instalaciones de combustibles tendrán que ser cegados llenándolos con agua, previa eliminación del producto y certificación por empresa auditora habilitada. De ponerse nuevamente en servicio deberán efectuárseles las pruebas de hermeticidad y demás ensayos correspondientes debidamente certificados”, según se puede leer en la Resolución 1102/2004. No obstante, no en todos los comercios se cumple.

El problema de las estaciones de servicio abandonadas no se limita sólo a Tres de Febrero ni tampoco sólo al Conurbano. El Asesor Legal de la Asociación de Estaciones de Servicio de la República Argentina, Doctor Luís Nieva, explicó que el cierre de estaciones se repitió en todo el país a lo largo de los últimos siete años y se debe a la baja rentabilidad y a la entrada de las petroleras al mercado minorista.

“Son un problema muy serio para el medio ambiente, pero depende de cada municipio el control y poder para intervenir. Hay innumerables casos de estaciones en las rutas que quedan desguazadas y a la deriva, y en el Gran Buenos Aires también”, apuntó el abogado.

“El principal daño es en las napas. Un incendio o explosión se genera con mezclas de combustibles, no hay casos que haya explotado una estación abandonada. Los siniestros ocurren cuando la estación esta en funcionamiento y se produce una mezcla combustible en el aire, peor hay sensores para evitar eso. Además la mayoría de los dueños de estaciones cuando las cierran llenan los tanques de agua.  Primero venden todo el combustible que les quede para poder recuperar algo y después los llenan de agua y se van” se explayó Navas.

La legislación vigente estipula que si el cierre es definitivo el empresario debe retirar los tanques subterraneos y controlar que no se hayan provocado perdidas de hidrocarburos, pero esta obra tiene “un costo muy alto, entonces siempre quedan así como se las ve, desguazadas y no se hace nada”.

El mayor peligro radica en los tanques vacios que no fueron rellenados, en estos el combustible remanente se transforma con el tiempo en gas y genera presión. Ante una perdida, una chispa o por temperatura se puede generar fuego o una explosión, pero en la mayoría de los casos los tanque están rellenados de agua o, que es un mal menor, o mayor en el tiempo, el combustible se filtró pro alguna fisura y ya no está en el subsuelo de la estación de servicio.

“Cada estación tiene entre 6 y 10 tanques que pueden ser de 10000 hasta 30000 litros de combustible cada uno. Si los tanque están llenos de gas hay peligro de gas, pero siempre se inutilizan siguiendo el procedimiento de cierre dado por la Secretaría de Energía. Si no estuvieran llenos de agua, ya hubieran explotado y hasta ahora no sucedió” finalizó el Navas.

Fuente:24con.com

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario