Poner límites: ¿ser buenos padres o “padres buenos”?

Frases típicas son algunas como:

  •  “Estoy desbordada, no podemos más, maneja nuestras vidas, está actuando, es un caprichoso”

  • “Me puede, hace conmigo lo que quiere”

  • “Conmigo no, hoy le pongo una penitencia y así va a aprender… a ver…, se queda sin tele y sin compu,  por una semana”

  • “Yo le pongo límites pero mi marido no los respeta y el chico hace lo que quiere

Y así innumerables anécdotas que muestran que no es nada fácil. A poner límites se aprende en el intercambio con nuestros hijos tratando de no repetir lo que se recibió de chico, sino observando lo que cada uno necesita, y tratando de satisfacerlo o no, con sentido y de acuerdo a cada situación concreta que se presenta. Pero lo más importante es saber que un límite es un dique, un borde, una barrera. Es una frontera y un marco de referencia donde el bebé y el niño pueden manejarse con libertad, sin riesgos.  Le permite saber lo que puede y no puede y qué se espera de él. Anticipa y marca hasta dónde puede llegar.

Si lo rompe o transgrede, entenderá que lo está haciendo, si fue claramente explicado y transmitido. Sino sólo obedecerá sin comprender.

 El No siempre enoja, pero luego tranquiliza porque le muestra al niño, lo que los papás esperan de él  que haga o no haga…¡aunque no le guste nada!  

Pero para que el límite, sea eficaz, en su vida deberán prevalecer los SI, y ser puestos los NO cuando realmente sean necesarios.

 Un límite, como yo lo veo, no es un reto, o penitencia o castigo. Ni una prohibición sin sentido.Para que sea saludable no debe ser arbitrario sino  con un fin claramente definido.Límite es anticipar la norma, lo que sí se puede. Y también lo que no se puede. Ayuda a comprender el mundo que nos rodea desde muy chiquitos. Si sólo se castiga, se lastima a quien más se ama y se logra un adiestramiento, no un verdadero aprendizaje desde el amor y el respeto. Límite también está relacionado con hábitos, rutinas y organización. El bebé necesita ordenar el caos natural de su mundo. La mamá y el papá por medio de los límites, en la alimentación, sueño. etc. traducen los estímulos a los bebés,  y esto los tranquiliza. Los límites nos ayudan a conocer también nuestros propios límites.

Lo más difícil es poder sostenerlos y tolerar que en el momento de ponerlos vamos a sentir que “no nos quieren”, que somos las personas mas “malvadas del planeta”, pero no es así. A no engancharse. A nadie le gusta que lo limiten por eso es tan importante desde los primeros años de vida ayudarlos a lidiar con estas emociones y las situaciones que se le presentarán muchas veces en la vida.

Lea la nota completa en: http://www.minutouno.com/1/hoy/blog/blog/78888-CRIANZA/

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