Propósitos, cuáles son los tuyos?

Hoy me encontré pensando: qué estoy haciendo con mi vida?

Fui una persona muy estructurada la mayor parte de mi vida. Vaya si lo fui!

Conviví con un ego cegador y traicionero que no me dejó nunca ver cuan poca estima me tuve siempre.

Sufrí pérdidas cuantiosas de las cuales quedan cicatrices indelebles. Aprendí de ellas, a que negarlo?

Desperté un día con un firme propósito: CAMBIAR. Y lo hice, fue un camino largo pero productivo las más de las veces. Lecturas me fueron demostrando lo importante de poder VER. De a poco construí una nueva realidad que incluía al otro y al flexibilizar toda la visión del mundo que yo tenía se abrió un nuevo panorama. Más rico, más noble, mán contenedor.

Pero cometí un gran error y sólo hoy caigo en la cuenta. Cambiar no es fácil y no siempre uno se ubica en un lugar de equilibrio. Y en esto de querer dejar de ser yo para ser otra mejor y por el bien de todos me olvidé de mí. En realidad creo que nunca aprendí a tomarme en cuenta.

Tantas veces escuché que quien no se quiere no puede querer al semejante. Y yo creía que me quería, que quería e incluso que podría con algo de esfuerzo dar cátedra de convivencia.

Tanto miedo tuve siempre de no ser aceptada (esto claro dentro de un envase de mujer maravilla que todo lo puede) que en este aprendizaje de querer ser mejor se me olvidaron los límites. Y me dejé invadir casi con alegría. Pasé de ser conquistador a pueblo conquistado. Y de a poco fui perdiendo mi fisonomía hasta convertirme en invisible hasta para mí.

Llega entonces el momento de decir BASTA. De marcar el territorio que está disponible para todos y de dejar visibles carteles de “prohibido pasar, propiedad privada” para aquellos espacios que reservaré para mi misma.

Suena todo como un gran sinsentido y sospecho que no lo es. Me pregunto si les pasará a las demás personas esto que siento.

Te pasa? Les pasa? Sienten de a ratos que son invadidos? se sienten expectadores de su propia vida? Les parece que hacen esfuerzos eternos por contar hasta diez una vez más?

Y no estoy hablando de intolerancia. Tuve excelentes maestros que me enseñaron el camino de la templanza (padres, hijos, marido, amigos). A todos ellos les agradezco el ejercicio permanente de aceptación, humildad y realismo que compartimos durante el tiempo transcurrido. Sobre todo mis hijos resultaron ser un doctorado de “las cosas no son como pensas” o aquella otra materia “tengo otros planes para mi vida”.

Todo sirvió, fueron pasos necesarios supongo yo para estar hoy parada en este lugar. Y para poder dignificarlo trato de no resistir a lo que intuitivamente se me revela como un sentimiento. Decir basta a aquella flexibilidad que tanto me costó aprender será también un camino de crecimiento? Son tiempos de crisis y me gustaría escuchar a quien tenga algo para compartir. Gracias. 

Susana Peralta

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario