Si no quiere que le aumenten los impuestos, préndale una vela a la soja

Así, en un contexto marcado a fuego por las expectativas inflacionarias, superiores al 20%; un debilitado consumo que “carretea” pero no logra levantar vuelo y la fuerte tensión política –a partir de la crisis desatada entre el Gobierno y el aún presidente del Banco Central, Martín Redrado- , el “yuyito” se convertirá en 2010 en uno de los pocos engranajes que mantendrá en funcionamiento a la desajustada “maquinaria K”.

Además, a medida que el conflicto se dilata, los expertos alertan que comenzará a dificultarse el tan ansiado acceso al financiamiento a los mercados internacionales. Esto implica que, de darse un escenario en el que mande la filosofía de “vivir con lo nuestro” –es decir, cuando el Gobierno no tiene más remedio que “raspar” el fondo de la olla para conseguir recursos- el futuro de la soja será, más que nunca, una variable fundamental para el ordenamiento del frente fiscal.

Para completar el cuadro, del éxito de este cultivo dependerán, en alguna medida, los bolsillos de los argentinos.

  • De los casi u$s7.500 millones que recibirá el Estado por retenciones al agro, u$s6.600 millones corresponderán a la soja. Es decir, el 90% del total.
  • Además, medido en moneda nacional, los potenciales ingresos por derechos de exportación ($27.000 millones), implicarían una expansión de casi el 70% en relación a los de 2009.
  • En este contexto, según Gustavo López, director de Agritrend, “el trigo y el maíz, dos de los cultivos históricos de la Argentina, aportarán a las arcas apenas u$s400 millones en 2010, es decir, tan sólo el 5% del total. Con lo cual, estos cultivos se volvieron totalmente marginales”.
  • Por otra parte, el monto que la oleaginosa dejará al Gobierno equivale al mismísimo Fondo del Bicentenario, que el Ejecutivo buscó crear con reservas del Banco Central mediante un decreto de necesidad y urgencia y que desembocó en el “affaire Redrado”.
  • Este potencial ingreso a las arcas por soja supera ampliamente lo que el Ejecutivo podría recaudar por el impuesto al cheque y es un monto que equivaldría a la mitad de lo que percibiría por el Impuesto a las Ganancias ($62.000 millones). Así, cada dólar que deje de ingresar por las retenciones, se convertirá en un pequeño agujero en los bolsillos de los consumidores. Así lo explicó Bulat.   Fuente:comex.iprofesional.com
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