Sin anestesia

Hace unas semanas observo la conducta de David, de 4to. grado. Su maestra me comentó que estaba trabajando, por eso llegaba siempre tarde a mis clases. El viernes pasado me acerqué a él en la fila y saqué el tema. Me contó que trabaja tres horas por día de lunes a viernes, primero dándole de comer a los animales de su jefe y luego manejando el carro que transporta frutas y verduras para vender por el barrio. Yo sé que el trabajo es pesado, las manos de David así lo indican, además, viene sucio a la escuela y sin guardapolvo.

Me contó que se le había roto la mochila y que él mismo la cosió y ahí lo interrumpí, le pregunté si su mamá trabajaba y me contestó que no. Yo, insistente, pregunté si ella estaba buscando trabajo. David repitió que no, que no estaba buscando.

Furiosa, le pedí a la maestra (una docente que admiro mucho), que me permitiera hablar con la madre de David, que por casualidad estaba en la escuela para firmar unos papeles. Las tres nos juntamos en un aula vacía, la maestra actuaba de mediadora entre las dos, suavizando la charla, pero omito algunos de sus comentarios para no hacer muy largo el post.

Maestra:

La citamos con la profesora porque queremos comentarle los progresos de David, está trabajando muy bien y queríamos saber cómo se porta en casa.

Bonaerense:

Además, la citamos porque David nos contó que está trabajando todos los días y que usted no tiene empleo, queríamos que nos cuente un poco acerca de eso.

Madre desnaturalizada (con cara de pobrecita):

Ah, sí…esteee…El Daví está trabajando, pero después se escapa al kioso para jugar al metegol, se gasta lo que gana en el metegol y en figuritas, no pone mucha plata en la casa.

Maestra:

Señora, sabe qué cosas lindas que nos cuenta David de su trabajo, es tan bueno que quiera venir a la escuela y estudiar después de tando esfuerzo…

Bonaerense (tratando de ser dulce):

Sabe que pasa, que David está en una edad en la que los chicos estudian y juegan, no es sano que trabajen y menos en las condiciones en las que lo hace David. Además, me dijo que usted no está buscando empleo, no sé qué tiene para decir al respecto.

Madre desnaturalizada:

No, no encuentro nada pero estoy buscando. Mire; la verdad es que él hasta el año pasado vivía con su tía, a una cuadra de mi casa, ahora vive conmigo pero no sé bien que hacer, no puedo con él, no sabía que esto iba a ser así.

Bonaerense:

Pero usted es la mamá, entonces tiene que hacerse cargo de su responsabilidad, su hijo la necesita y no está en condiciones de trabajar, usted es la que tiene que hacerlo, ¿me entiende? Además, usted tiene que cuidar que venga limpio y con el guardapolvo bien lavado y planchado.

Madre desnaturalizada:

Ah, eso yo no tengo la culpa, porque yo le digo que se bañe y no quiere.

Bonaerense:

Pero usted tiene que ponerle límites, no puede ser que los únicos límites los encuentre en la escuela, usted es su mamá, ¿me entiende?

Madre desnaturalizada:

No sé, capaz lo dejo de nuevo en lo de su tía, porque ya no sé francamente qué hacer con él.

Bonaerense (con ganas de surtirla ahí mismo, pero con cara de santa):

Mire señora; usted es la mamá, él la necesita, necesita que le cosa la mochila si se le rompe, que lo mande a bañarse, que le pregunte cómo le fue en la escuela y que lo ayude con la tarea. Eso necesita. Usted tiene suerte de tener el hijo que tiene, porque es un santo. Yo la llamé porque con la maestra no queremos pasar a otra instancia sin intentar primero el diálogo y el entendimiento de su parte, decidimos hablar primero para ver si se produce un cambio, pero desde ya le digo que vamos a seguir de cerca el caso de David. No lo tome a mal, sólo buscamos lo mejor para su hijo.

Madre desnaturalizada:

Bueno, le prometo que voy a buscar trabajo, no sé si eso es suficiente…

Bonaerense:

(¿no era que ya estabas buscando?) Sí! eso es un gran avance, además sería bueno que él ya no trabajara tantas horas.

Madre desnaturalizada:

Bueno, no lo voy a mandar más.

Bonaerense:

Muchas gracias. Estoy segura de que este cambio será positivo para la convivencia de ambos, y usted se va a sentir mejor, con más fuerzas y más gratificada como mujer, porque se va a hacer cargo de su hijo, como debe ser, acompañando sus progresos. ¿No le parece?

Madre desnaturalizada:

Sí, le prometo.

Bonaerense:

Bueno, entonces en unas semanas hablamos de nuevo y me cuenta los cambios que se fueron dando. Muchas gracias por venir.

¿Ven la razón de mi odio hacia algunas madres? Esta mujer se queda en su casa mirando tele y manda a su hijo a tirar de un carro. Pero les aseguro que le voy a hablar hasta que entienda. Tiene que entender. Quiero confiar en que va a cambiar la situación, y voy a hacer todo lo necesario para que así sea.

<!– –>

http://labonaerense.com/

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario