Turquia:¿Experimentos ilegítimos o voluntarios?

¿Experimentos ilegítimos o voluntarios? Desde hace semanas, la polémica rodea la Academia Militar de Medicina de Gülhane (GATA), uno de los centros médicos más prestigiosos de Turquía. El mes pasado, seis soldados denunciaron haber sido utilizado como ’cobayos humanos’ en experimentos con descargas eléctricas.

Los soldados —todos ellos reclutas que realizaban el servicio militar obligatorio— sufrían discinesia, una enfermedad que produce movimientos musculares involuntarios. Uno de ellos, Fevzi Alabay, aseguró al diario ’Radikal’ que pocos meses después de ser llamado a filas sintió sus manos hinchadas y fue enviado a la Academia Militar de Gülhane. Allí le trataron con inyecciones y con descargas eléctricas. Al cabo de 68 días, su familia lo descubrió en una emisión televisada del propio hospital y fue a sacarle. Ha perdido la movilidad en la mitad derecha de su cuerpo, afirma.

Otros reclutas, como Kasim E. o Mohammed K. tuvieron experiencias muy similares en 2008. Ambos fueron sometidos al choques eléctricos, narran al diario turco ’Bugün’. Aseguran que se sometieron a ellos en la creencia de que se trataba del tratamiento normal para sus dolencias. “Nadie nos dijo que eran experimentos”, subrayan. Otro recluta, Bakir T., añade que, además, no podría haberse negado cuando sus superiores militares le ordenaban someterse a las descargas que, afirma, le hicieron “saltar”. El diario Bugün publicó en su web un vídeo que muestra lo que, según el diario, son los ’tratamientos’ del GATA, aunque los rostros de los participantes han sido pixelizados. Se aprecia cómo un paciente, sentado en una silla, efectúa bruscos movimientos mientras alguien le acerca un instrumento, tal vez de medición, a la cabeza.

El mando del Ejército emitió un comunicado para asegurar que “investiga las alegaciones” y que “todos los procedimientos cumplían las normas éticas”. Confirma que Fevzi Alabay estuvo internado en la Academia pero asegura que “dio su consentimiento en todo momento” y “no fue sometido a experimentos ni aplicaciones electromagnéticas”. Desmintió, además, que seis de los reclutas hubieran muerto, una afirmación que, sin más detalles, hizo Alabay al diario ’Radikal’. El ministro de Salud, Recep Akdag, admitió estar a la espera de que GATA aclarara el asunto, porque aparentemente, nadie había solicitado permiso a la comisión ética del Ministerio.

Pero ni siquiera la comisión ética de la propia Academia habría dado su permiso, porque el documento, publicado por ’Bugün’, fue manipulado, según este diario. En él, los médicos del GATA solicitan permiso en 2009 para unos experimentos que llevaban a cabo desde 2007. No sería un caso raro, según el diario ’Today’s Zaman’: otro profesor del GATA habría utilizado a 22 reclutas para investigar el cáncer óseo, sin el visto bueno de la comisión, pero su escudó en que se trataba de ’diagnósticos’, al igual que otro colega de Oftalmología.

Los médicos de GATA no son desconocidos en el mundo académico europeo. Publican sus trabajos a menudo en las revistas médicas europeas especializadas. En 2003 ya destacaron con un informe en el ’Turkish Journal of Medical Sciences’ sobre “El efecto de campos electromagnéticos sobre implantes óseos”. Sólo que aquella vez sí usaron cobayas de verdad. Conejos neozelandeses, para ser más precisos.
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/19/internacional/1305789895.html

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