Ultimo adiós:Cuatro cuadras de cola, llantos y desmayos en el Congreso

Como en una mañana cualquiera de mediados de los ’70, las señoras visten sombrero, mitigan el calor con abanicos y portan rosas rojas en sus manos. Peregrinan. Desandan las calles porteñas para llegar a su nueva Meca:  el Congreso. Donde los restos de Sandro serán velados a partir de las 14. Porque él mantiene vivo el fuego.

El astro de la canción popular falleció ayer a los 64 años y dejó en claro que el fanatismo prosigue con un dejo de eternidad, cariño y devoción. Margarita forma parte de las tres cuadras de cola que hay en la puerta del edificio. Tiene 71 años y combate los 28ºC con su paraguas negro apostada sobre Rivadavia detrás de la zigzagueante valla que la policía dispuso para controlar a la gente. “Lo importante es resguardarlos del calor y del sol”, dijo a 24CON el jefe del operativo. Para ello hay 53 suboficiales y 8 oficiales de la Federal.

Roberto Sánchez tendrá su homenaje. Su velorio magnánimo, tal fue su vida, en el Salón de los Pasos Perdidos del recinto. Y por expreso pedido de su familia, a través de las palabras de su manager, la prensa no podrá tomar fotos del cuerpo ni podrán filmar y/o televisar el momento. Como dato curioso del destino, su deceso tiene conexión numérica con el de otra gran artista: Mercedes Sosa partió en la tarde del 4 de octubre de 2009. Y también se fue con gloria.

Antes de llegar al parlamento, los restos del músico son despedidos por familiares y allegado en la casa de velatorios O’higgins, de Belgrano. Por tal motivo, el salón del Congreso comenzó a ser acondicionado desde las ocho y puesto a disposición de Olga Garaventa, la viuda del cantante.

El final del dolor le llegó al Gitano ayer a las 20.40 en el Hospital Italiano de Mendoza, en el departamento de Guaymallén, 45 días después de un trasplante cardio-pulmonar. Su vida terminó en un “shock séptico”, según informó su médico, Claudio Burgos.

Las nenas, sus nenas y no tan “nenas”, sufrieron a la par de Olga durante todo el tratamiento. Desde Banfield, donde Sánchez vivió hasta el final de sus días, a Mendoza se sufrió y se esperó en vilo. Ahora saben que no pueden quebrarse. Ellas no dejarán que las “Penumbras” las apabullen. Porque, según cantan, “Sandro no morirá jamás”.

Fuente:24con.com

Comparti en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Sin Comentarios

No hay comentarios

¿Le gustó este artículo? ¡Su opinión puede ser util para otros!

Deja un Comentario