Una infancia dura y difícil acelera el envejecimiento de las células.

Las adversidades vividas a una edad temprana afectan a los cromosomas de los niños, acortando de forma prematura las puntas de sus cromosomas, conocidas como telómeros, y acelerando el ‘envejecimiento’ de sus células. De este modo, una infancia difícil provoca el envejecimiento prematuro pero también un coeficiente intelectual más bajo y problemas de conducta.

Así lo señala un estudio realizado por el Hospital Infantil Boston y la Universidad Tulane, en Estados Unidos, que es el primero que encuentra una asociación entre las adversidades y la longitud de los telómeros en niños.

Estudios realizados en niños rumanos ingresados en hospitales psiquiátricos demostraron que el tiempo que estos menores pasaron en condiciones de aislamiento social y abandono guardaba relación con un coeficiente intelectual más bajo y con problemas de conducta.

Esta investigación, que publica Molecular Psychiatry, es parte del Bucharest Early Intervention Project (BEIP), que está desarrollando un ensayo clínico a largo plazo que sigue a dos grupos de niños ingresados en psiquiátricos: a aquellos que permanecen en esta institución y a aquellos que fueron trasladados a hogares de acogida a diversas edades.
Los científicos examinaron muestras de ADN recogidas de muestras de saliva de niños rumanos, 62 niños y 47 niñas. Descubrieron que los menores cuidados en estas instituciones durante más tiempo antes de cumplir los cinco años presentaban una longitud de telómeros significativamente más corta, en comparación con lo esperado para su edad, cuando cumplieron entre 6 y 10 años.

El principal investigador del BEIP, Charles Nelson, explica que “el telómero protege al cromosoma, por lo que adelantar el momento en el que pierde longitud se relaciona con una recorte de la esperanza de vida”. Según Nelson, “esto puede generar consecuencias de salud degenerativas, entre las que se incluye el envejecimiento prematuro”, dice.

Aunque el significado biológico actual de estos descubrimientos se desconoce, estos investigadores señalan que los estudios en adultos han asociado ya los telómeros cortos con defectos cognitivos y con tasas elevadas de enfermedad cardiovascular y cáncer.

Otros estudios han encontrado telómeros más cortos de lo normal en adultos que habían sufrido dificultades, abusos o enfermedades serias en su infancia.

Fuente:cachicha.com

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