Violencia escolar, la nueva costumbre argentina

 En las últimas semanas las noticias más destacadas han tenido que ver con la violencia escolar. Aquella que se produce en los claustros educativos y/o en fiestas que se realizan en casas de particulares para recaudar fondos para tal o cual arreglo.
Adolescentes desencajados por la falta de límites se desplazan por la vida contribuyendo a la brutal inseguridad que nos envuelve. Algunos, con el cliché del desencantamiento del mundo, otros, para demostrar quiénes son los más fuertes y el resto, por patética imitación.
Sucede, que existe una tendencia sostenida a la complacencia que invita al desborde y que contribuye al colapso de las diversas esferas de la vida. Con lo cual, ley, norma y orden son palabras entendidas negativamente. En lugar de ver en ellas organización social, se observa autoritarismo y también, recorte de la libertad de expresión de los nuevos encendidos juveniles.
Ahora bien, la Presidente Cristina Fernández siempre se refiere, aunque de manera distinta a Carrió, a la condición humana.
Ambas experimentan cierta nostalgia por la autora de “Los orígenes del totalitarismo” y a partir de ella se expresan en algunas ocasiones. En el caso de la Presidente, su postura revela que la condición humana tiene que desarrollarse mediante cuatro básicas premisas:
-Racionalidad.
-Sinceridad.
-Sensibilidad.
-Responsabilidad.
Si estas cuatro características fuesen puestas en práctica como corresponde, dudosamente la sociedad argentina estaría inserta en este caos que desborde de anomia. Dudosamente, los menores caminarían la vida jactándose, muchos de ellos, de ser delincuentes.
Es decir, si no se construye un espacio para el diálogo, difícil es arribar a soluciones. Soluciones que deben darse desde lo político, familiar y educacional. Estableciendo, estas dos últimas esferas una relación dialéctica en la cual, la primera eduque y la segunda instruya. Complementarse en un trabajo unísono.
La familia como célula de la sociedad desde lo individual y la escuela como institución formadora en materia de socialización con el otro semejante, desde lo colectivo. De lo contrario, la evolución y el desarrollo no serán más, que conceptos límites.

Publicado por Laura Etcharren.

 

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